
Estuvieron presentes en el acto Sergio Sierra, representante de la Fundación Caja Rural de Utrera, y Jesús Mena, historiador y archivista del Museo Hospital de la Santa Resurrección.
Uno de los conceptos centrales de la conversación fue precisamente el significado de «casa». Palomas explicó que, más allá de un espacio físico, para él «casa es estar en paz». Desde esta perspectiva, cada persona lleva consigo su propia casa y los lugares que habita a lo largo de su vida pueden convertirse en reflejos de esa dimensión interior. «La casa somos nosotros», resumió el escritor al abordar una de las ideas que atraviesan la novela.
El papel de los abuelos y la transmisión de la experiencia

La relación entre Tadeo y su nieta, uno de los ejes de Casa, sirvió al autor para reflexionar sobre la huella que dejan las personas mayores durante la infancia. Gestos, expresiones y maneras de interpretar el mundo pueden permanecer en la memoria y terminar integrándose en la identidad de quienes los recibieron.
En este sentido, Palomas reivindicó la importancia de escuchar a las personas mayores y planteó la posibilidad de recuperar espacios en los que su experiencia pueda seguir teniendo una presencia activa dentro de la comunidad.
Tadeo y Mika, dos personajes que aprenden juntos

El autor recordó que durante su infancia preguntaba constantemente el porqué de las cosas, hasta el punto de recibir el apodo de «Alejandro Porqué». Esa curiosidad, basada en observar, preguntar y tratar de comprender, continúa presente en su forma de acercarse a la realidad y también en su escritura.
En Casa, las perspectivas de abuelo y nieta terminan encontrándose. Ambos comparten un espacio en el que aprenden el uno del otro y experimentan una transformación mutua. La relación con Mika permite además que Tadeo descubra aspectos de sí mismo que hasta entonces había mantenido ocultos.
La comunicación emocional entre padres e hijos

A través de esa relación, el personaje comienza a reconocer su vulnerabilidad y su capacidad para expresar ternura y emociones que había mantenido contenidas. El escritor relacionó esta cuestión con determinados roles tradicionalmente asociados a los hombres y con la necesidad de revisar algunas formas de establecer vínculos familiares.
Para Palomas, mostrar las emociones y aceptar la vulnerabilidad forma parte de la condición humana. Desde esta perspectiva, defendió relaciones entre padres e hijos basadas en una comunicación más cercana, natural y sincera.
La casa como refugio y como vínculo con los demás

La conversación llevó también a cuestiones relacionadas con la maternidad, la paternidad, las decisiones personales y las expectativas sociales sobre las diferentes etapas vitales. El escritor cuestionó la existencia de un único camino que todas las personas deban seguir y reflexionó sobre las distintas formas de construir una vida propia.
En este contexto, Palomas vinculó la maternidad y la paternidad con una responsabilidad que trasciende lo material: «Tener hijos es convertirse en una casa de otro». Una idea que conecta directamente con el significado de refugio, cuidado y vínculo que recorre la novela.
Una tarde de literatura en el Hospital de la Santa Resurrección
La cita permitió al público acercarse a “Casa” desde las propias palabras de su autor y conocer algunas de las cuestiones que vertebran la obra: la memoria, los vínculos familiares, la relación entre generaciones, la curiosidad, la vulnerabilidad y la búsqueda de un lugar en el que sentirse en paz.
Más allá de la presentación de la novela, la conversación convirtió el concepto de «casa» en una reflexión sobre aquello que sostiene a las personas, sobre lo que reciben de quienes las precedieron y sobre la posibilidad de convertirse también en refugio para los demás.



