
El concurso tuvo lugar el pasado 19 de septiembre, reuniendo a artistas que durante una intensa jornada tuvieron que realizar sus obras tomando como referencia calles, plazas, paisajes y rincones del municipio extremeño. Tras la deliberación del jurado, Abraham Pinto Mendoza obtuvo el primer puesto, sumando así un nuevo reconocimiento a un palmarés que no ha dejado de crecer durante los últimos años.
Un nuevo éxito que no aparece de forma aislada, sino que confirma una trayectoria en la que Pinto ha convertido la pintura rápida al aire libre en una de sus grandes especialidades, destacando por su capacidad para interpretar un paisaje o un espacio urbano y trasladarlo al lienzo en apenas unas horas.
Una trayectoria marcada por los premios

De formación fundamentalmente autodidacta, su trayectoria ha pasado también por ámbitos como la serigrafía, el diseño artístico, la cartelería, la ilustración o la pintura mural, hasta desarrollar un lenguaje pictórico muy ligado a la observación directa, la luz y el trabajo al natural.
Precisamente esa capacidad para observar un espacio, seleccionar una perspectiva y resolver una obra completa dentro del reducido tiempo que permiten los concursos de pintura rápida lo ha llevado a ocupar durante los últimos años los primeros puestos de numerosos certámenes nacionales.
Su currículum recoge premios y reconocimientos obtenidos en distintos puntos de Andalucía y del resto de España, convirtiéndose en un nombre habitual dentro del circuito nacional de pintura rápida.
Entre sus resultados más destacados figura el primer premio del Concurso de Pintura Rápida Ciudad de Málaga, así como el primer puesto conseguido en el Concurso Nacional de Pintura Rápida Villa de Rueda, en Valladolid, dentro de una etapa especialmente fructífera de su carrera.
También ha dejado una huella especialmente significativa en el Concurso de Pintura Rápida de Ubrique, donde en 2025 volvió a obtener el primer premio, consiguiendo imponerse por tercera vez en este certamen tras sus anteriores victorias de 2015 y 2019.
A todo ello se suma ahora este nuevo primer premio en San Vicente de Alcántara, que vuelve a situar su obra en lo más alto de uno de los certámenes celebrados fuera de Andalucía.
Una obra que también permanece en Utrera

Un ejemplo especialmente significativo se encuentra en el CEIP Álvarez Quintero, donde el artista realizó en 2024 un gran mural con motivo del Día Internacional de la Mujer, una iniciativa impulsada por la comunidad educativa y patrocinada por la Fundación Caja Rural de Utrera. Pinto manifestó entonces su satisfacción por poder realizar proyectos en Utrera y, especialmente, cuando estos permiten transmitir mensajes positivos a los niños.
La composición muestra unas manos formando un corazón, en cuyo centro aparece el velero de dos velas que simboliza a los hermanos Álvarez Quintero y que constituye la imagen identificativa del colegio. Alrededor aparecen algunos de los elementos patrimoniales más reconocibles de Utrera: las torres de Santa María y Santiago, la Fuente de Ocho Caños, el Santuario de Consolación y el Arco de la Villa.
El mural incorpora además los tonos morados vinculados a la lucha contra la violencia de género y diferentes palabras del himno del propio centro, combinando así arte, identidad local, educación e igualdad.
Esta faceta permite descubrir otra dimensión del pintor: junto al artista que recorre España compitiendo ante otros autores, aparece también el creador que pone su trabajo al servicio de su ciudad y de proyectos capaces de permanecer en el tiempo y formar parte del paisaje cotidiano.
De Utrera a los certámenes de toda España

En esa disciplina, Abraham Pinto ha construido un estilo reconocible y una amplia experiencia, acumulada después de años recorriendo municipios españoles acompañado de lienzos, pinturas y caballete.
Su nuevo triunfo en el XXI Certamen Internacional de Pintura Rápida «Godofredo Ortega Muñoz» supone, por tanto, algo más que otro premio. Es una nueva confirmación de la regularidad de un artista estrechamente ligado a Utrera que continúa llevando su pintura por toda España y ampliando un palmarés cada vez más extenso.
Y mientras muchas de sus obras viajan después de cada concurso, otras permanecen en Utrera, formando parte de sus colegios, sus espacios y su memoria colectiva. Una buena muestra de que la pintura de Abraham Pinto no solo consigue premios: también deja huella.

