A las 7 de la tarde, la Basílica de María Auxiliadora se habría de par en par para que los más de 360 penitentes de túnicas blancas y rojos capirotes comenzaran su Estación de Penitencia, por las calles utreranas, acompañando a los sagrados titulares de la Hermandad Salesiana y Cofradía de nazarenos del Santísimo Cristo del Amor, Nuestra Señora de las Veredas, María Auxilio del cristianos y San Juan Bosco “Estudiantes”.
La banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora de la Merced del Viso del Alcor puso los sones a la tarde del Martes Santo a la salida del misterio del Santísimo Cristo del Amor para el que, un año más, se apostó por el clavel rojo. Como curiosidad hay que reseñar que es el único pao que aún conserva las llamadas trabajaderas utreranas.
Con la cofradía adentrándose por María Auxiliadora hacia Ramón y Cajal, buscando la calle Rueda, salía el palio de Nuestra Señora de las Veredas, acompañada musicalmente por la Banda de Nuestra Señora de Guaditoca, de Guadacanal, y su exorno floral de rosas y claveles blancos.
Entre los estrenos a destacar la imagen de orfrería policromada, obra de Sebastián Martínez Zayas, de María Auxiliadora en la capilla frontal del paso de palio.
Uno de los primeros momentos emotivos que se vive con la hermandad del Martes Santo utrerano es su discurrir por la calle Rueda en recuerdo del que fuera su Hermano Mayor Antonio Pan. Allí volvieron a sonar las saetas de Mª Dolores Morilla y Carmen Escalona.
En el paso por el Ayuntamiento es de destacar el buen desfile de los nazarenos más pequeños, que iniciaban los tramos de la Virgen, todo un ejemplo, De nuevo las saetas en el balcón del consistorio, entonada por Elizabeth Prior.
Otro de los momentos que más expectación despierta esta cofradía es su paso por la collación de Santa María, con esa variación entre Preciosa y Menéndez Pelayo, de enorme dificultad por las medidas del paso.
Una pequeña variación en el recorrido, debido a la nueva ubicación de la Carrera Oficial, hace que también pase la cofradía por la Parroquia de Santiago, para acceder por Ruiz Gijon a la Carrera Oficial.
Tras el paso por el recorrido oficial, la hermandad vuelve de regreso a casa buscando la Vereda. Encara la recta final, por la calle Virgen de Consolación donde miles de pétalos reciben a Nuestra Señora de las Veredas, con los sones de Encarnación Coronada, para hacer la variación de entrada en San Juan Bosco con Caridad del Guadalquivir y, llegar a las puertas de la Basílica de María Auxiliadora acompañada de su marcha “Veredas de Amor”.
