
El presidente de la Asociación de Vecinos de Vistalegre, Javier Fernández, ha vuelto a alzar la voz en nombre del vecindario ante los problemas de movilidad que sufre la barriada, agravados ahora por la apertura inminente del nuevo parque comercial de 6.500 metros cuadrados que se construye en la zona.
Un solo acceso para todo
Fernández señala como principal problema el único punto de acceso a la barriada, una rotonda que ya sufre frecuentes colapsos de tráfico. “Por esa misma rotonda accedemos a las viviendas, al supermercado, al McDonald’s y ahora también al nuevo centro comercial.”, lamenta. La situación se complica especialmente en horas punta, cuando varios vehículos se agolpan en el carril de acceso al McAuto, dificultando incluso la entrada a las viviendas.
Desde antes del inicio de las obras del centro comercial, los vecinos llevan reclamando al Ayuntamiento la creación de vías alternativas de entrada y salida, proponiendo opciones como la calle Molares u otras zonas colindantes que podrían descongestionar el tráfico.

Otras carencia de Vistalegre
Durante la entrevista, Fernández aprovechó también para exponer otras carencias de la barriada, como la ausencia de instalaciones deportivas o zonas verdes. El presidente hizo también un llamamiento al civismo de los propios vecinos, reconociendo que algunas situaciones como la limpieza pueden mejorar con la colaboración ciudadana.
Los vecinos también denunciaron la falta de señalización vial en algunas calles o la acumulación de agua en badenes durante las lluvias por la falta de mantenimiento de los desagües. En este último punto intervino también Antonio Manuel Romero, otro miembro de la asociación vecinal.
Un espacio para el club social

Asimismo, el presidente vecinal sacó a colación el futuro incierto de una parcela contigua a la barriada, un terreno que en su día perteneció a la empresa MARE y que iba a destinarse a la construcción de un hotel que nunca llegó a materializarse. A día de hoy, no saben exactamente de quién es la propiedad ni qué uso se le va a dar. Desde la asociación proponen que ese espacio se utilice para crear el club social previsto en los estatutos del vecindario, una demanda histórica que contribuiría a dotar de vida comunitaria y servicios a la zona.
Mientras tanto, las obras del parque comercial, que contará con seis locales, 200 plazas de aparcamiento y zonas de restauración, están a punto de finalizar, sin que se haya resuelto el principal escollo: un solo acceso para todo.
