
La imagen de Nuestra Señora del Dulce Nombre volvió al culto este domingo, tras una minuciosa restauración que ha devuelto su antiguo esplendor a una de las tallas más queridas por los fieles de la parroquia de Santa María de la Mesa. La esperada presentación tuvo lugar durante la misa de las 11:00 horas, donde la imagen fue bendecida en su altar, después de permanecer retirada desde 2019 debido a su delicado estado de conservación.
La noche del jueves anterior, en la Capilla del Rosario, se celebró una conferencia a cargo del restaurador Sebastián Martínez Zaya, quien ha sido el responsable del proceso de recuperación. En tan solo diez minutos, mediante una proyección de fotografías, el utrerano mostró el antes y el después de la imagen, así como los trabajos realizados. Su intervención permitió a los asistentes comprender la gravedad del deterioro que sufría la talla, algo que muchos no imaginaban hasta ver el contraste con el resultado final.
«Ha sido un proyecto muy especial», explicó Martínez Zaya, quien detalló que se ha actuado no solo sobre la imagen de la Virgen y el Niño, sino también sobre la peana y la orfebrería. A pesar de que la ráfaga aún no ha podido ser restaurada debido a su mal estado, el restaurador subrayó la belleza del conjunto y la relevancia de haber podido acometer una restauración integral, gracias al esfuerzo de toda la comunidad parroquial.
Y es que la intervención ha sido posible gracias a una campaña de recogida de fondos impulsada por los propios feligreses, mediante rifas, donaciones y otras iniciativas solidarias. Don Joaquín Reina, párroco de Santa María, quiso agradecer el compromiso de todos: «Preservar nuestro patrimonio no es solo una cuestión estética, es un acto de fe y responsabilidad con nuestra historia» y hacia un llamamiento a seguir trabajando por la parroquia.
La Virgen del Dulce Nombre

Los fieles presentes se mostraron visiblemente emocionados al reencontrarse con la Virgen del Dulce Nombre en su renovado esplendor. Una feligresa adelantó que seguirán trabajando para restaurar otras imágenes de la parroquia, como la Virgen de la Mesa, con el objetivo de continuar cuidando el valioso legado artístico y devocional de Santa María.
Con este emotivo regreso al culto, la parroquia se prepara ya para el próximo Corpus Christi, donde la Virgen del Dulce Nombre podría volver a salir en procesión, con o sin ráfaga si no estuviera lista para el día 22 de junio.






