Tras la intensidad vivida desde la tarde del Jueves Santo, con el paso de la Trinidad, el recogimiento del Redentor Cautivo y la emoción de la Madrugá de los Gitanos, Utrera despertaba en la mañana del Viernes Santo con una de sus estampas más esperadas: la salida de Nuestro Padre Jesús Nazareno.
El Nazareno de Utrera
Desde la capilla de la Vereda de San Bartolomé, la hermandad iniciaba su estación de penitencia a las seis y media de la mañana, recorriendo las calles de la ciudad en una jornada profundamente arraigada en la tradición utrerana.
El Señor Nazareno, conocido como el Jesús de la Vereda, caminó acompañado por la Agrupación Musical Muchachos de Consolación, mientras que María Santísima de las Angustias lo hacía con los sones de la banda de música de Las Angustias de Sanlúcar la Mayor.
Como es habitual, el inicio de la estación de penitencia volvió a estar marcado por la voz de Consolación García Segovia, cuyas saetas anunciaron que ya era Viernes Santo en Utrera, rezando en forma de saeta a uno de sus titulares, la Cruz de guía.
Este año, además, la hermandad vive con especial ilusión la cercanía de la Coronación Canónica de Nuestra Señora de las Angustias, prevista para el próximo 3 de octubre.
La Vera-Cruz

Una cofradía que volvió a dejar patente su sobriedad y elegancia en las calles, en una estación de penitencia que simboliza el inicio de la recta final de la Semana Santa utrerana.
Entre los estrenos de este año destacó el relicario de Lignum Crucis, realizado en orfebrería, que viene a enriquecer el patrimonio de la hermandad.
El acompañamiento musical corrió a cargo de la banda de cornetas y tambores Vera-Cruz de Utrera tras el paso de misterio, y la asociación musical de La Algaba en el paso de palio.
La emoción volvió a hacerse presente con las saetas, interpretadas por Sofía Fernández en puntos como el Ayuntamiento y la calle Padre Miguel Román, y por Consolación García Segovia en el momento de la recogida.
Los Milagros

Con un acompañamiento musical sobrio, a cargo del grupo vocal ‘De Profundis’ y trío de capilla, la cofradía recorrió las calles en un ambiente de profundo recogimiento.
Entre sus elementos más destacados se encuentra la cruz procesional neogótica de Villarreal, realizada en plata y que incorpora una réplica del Crucifijo de los Milagros, obra de Encarnación Hurtado.
Recta final de la Semana Santa en Utrera
Con el discurrir de estas hermandades, Utrera ha vuelto a volcarse en su Viernes Santo, viviendo una jornada completa desde la madrugada hasta la noche, marcada por la fe, la tradición y la emoción.
La ciudad encara así la recta final de su Semana Santa, tras haber celebrado con intensidad sus días grandes y dejando paso a las últimas jornadas que pondrán el cierre a una semana inolvidable.

















