En el segundo día del Triduo el calor siguió siendo el protagonista, tanto el calor meteorológico, como el calor humano. Éste no le faltó a Ntra. Sra. de Consolación en toda la jornada, las Madres Carmelitas en ningún momento la dejaron sola en su visita al Convento de la Inmaculada, los pequeños de los colegios, Rodrigo Caro, Álvarez Quintero, Fontanilla y Tierno Galván, fueron los encargados de ofrecerle flores a la Bendita Imagen, y ya a la tarde la Salida.
Tras visitar la Parroquia de Santiago el Mayor donde fue recibida por las Hermandades canónicamente establecida en ella, buscó el lugar situado en el Parque de la Libertad, tras recorrer buena puerta parte de la feligresía de Santiago más antigua.
La Eucaristía la presidió D. Manuel Cano, párroco de Santiago el Mayor y predicó el misionero claretiano Padre Lorenzo.
Tras la Misa la Virgen buscó el Convento de las Hermanas de la Cruz, viviéndose uno de los momentos más emotivo cuando la Santísima Virgen rindió visita a la Capilla de la Stma. Trinidad, donde Enrique Montoya “Candela” interpretó la Plegaria y las sevillanas que el Pali dedicara a la Virgen.
Y tras miles de oraciones, decenas de petaladas y cientos de canciones la Virgen, que Amor a su Madre Santísima la de David Gutierrez, se plantó en la Capilla de los Dolores, en el que relucía esplendoroso el altar mayor recién restaurado por Hernández y Sanmartín. Allí a los pies de Santa Ángela y velada por sus camareras quedó Ntra. Sra. de Consolación.
