El Pregón de las Glorias es, siempre, la antesala del “Mayo Mariano” en Utrera y desde Los Palacios y Villafranca llegaba Antonio Manuel Romero Triguero al Teatro Municipal Enrique de la Cuadra para conformar un ramo de flores que fue llenando de flores representando a cada advocación de Gloria utrerana.
A las doce del mediodía comenzaba el acto con la interpretación, por parte de la Banda Ciudad de Utrera” de la marcha “Rocío de Santiago” composición de su hermano gemelo, Fernando J. Romero, que puso sones rocieros a la lluviosa mañana de abril.
El encargado de presentar al pregonero fue César Hurtado Durán que no solo se detuvo en el curriculum profesional de Antonio Manuel Romero sino que destacó más el personal de “melli” como llaman sus amigos a este “utrerano” nacido en Los Palacios, haciendo de perfecto “hilo conductor” entre el pregonero y el público asistente.
Y tras la marcha de José Antonio Ramírez “Virgen de Consolación” llegó el momento de Antonio Manuel Romero Triguero en el atril. Piropos a Utrera y a sus vírgenes y en alusión a su profesión de florista empezó a crear ese ramo de flores que le habían “encargado para las doce y aún no estaba hecho”. Cada flor que incluía en él era una advocación mariana de Utrera. Un recuerdo muy emotivo el que el pregonero tuvo para su suegro “Mané” al pedirle a San Pedro que “abriera las puertas del cielo para dejarle un instante acompañarle”.
Desde la Resurrección del Señor fue hilando las Glorias de María. Referencia directa a los “pasitos” infantiles de las Cruces de Mayo que le dio pie para recordar a su virgen de la Soledad palaciega; referencias a la Divina Pastora de las Almas de la Parroquia de Santa María de la Mesa y la Virgen de la Merced de San José, imágenes de las que es vestidor.
Así llegó hasta las Veredillas y la “virgen más portuguesa”, Fátima. La que en una hornacina preside el salón de su casa familiar de Los Palacios.
“Mes de mayo que comienza siendo romero y termina Salesiano” así introdujo la parte del Pregón dedicada a la Virgen de Don Bosco, a María Auxiliadora. Devoción que conocía desde pequeño y que encontró en La Vereda. Con Ella entabló un diálogo “porque si hay un cielo que espera, estoy seguro que es igualito a tu cara”, dijo de esta primera imagen de María Auxiliadora.
Lirios del campo añadía a su ramo para hablar del Rocío, y como llega a hacerse rociero gracias a la Hermandad de su pueblo. Parafraseando las sevillanas “para ser buen rociero, primero hay que ser cristiano…” iniciaba sus versos dedicados a su devoción rociera. Para seguir describiendo el camino que arranca en Utrera para llegar a las marismas.
Para el final dejó Consolación, esa devoción que heredó de su abuela Ana y como palaciego devoto habló a Utrera encomendándose a Ella a la hora del final.
Los himnos de Andalucía y España cerraron el Pregón de las Glorias 2015.
