La reactivación de la construcción es indicador de crecimiento económico y, aunque no sea un buen momento para la economía a nivel mundial, la ciudad de Utrera contará a la vuelta de pocos años con un importante número de viviendas retomando proyectos que quedaron inconclusos por la crisis económica de 2008 y otros de nueva creación.
Para el delegado municipal de Urbanismo, Manuel Romero, que empresas lleguen a implantarse en Utrera y se reactive la construcción de vivienda, «remarcan que es una ciudad de oportunidades, que hay futuro y que podemos seguir creciendo de una forma ordenada, sensata y, poco a poco, generar riqueza, reducir el desempleo y ofrecer vivienda en un momento tan complicado para esta».
Junto a una primera aprobación en la zona del Merendero, de 68 viviendas que está cerca de su conclusión, se aprobaba la construcción, más recientemente, de 28 más.
También, hace pocas semanas, se daba vía libre para la realización del Estudio Detalle para construir 164 viviendas en el Naranjal del Castillo, en concreto en la zona entre el Camino de la Espiritista y la trasera de la feria.
Proyectos que la iniciativa privada ha retomado después de que tuvieran que quedarse parados debido a la crisis que azotó a la construcción en 2008.
La ciudadanía ha recibido bien el anuncio de la construcción de viviendas en la ciudad.
El delegado municipal de Urbanismo ha expresado que la aprobación del Estudio Detalle es el paso previo a las licencias de parcelación que en el momento que estas estén será factible conceder licencia de obra y se colmatará así un vacío urbano, pues antes de seguir expandiéndose hay que tener una ciudad cohesionada”.
El Ayuntamiento utrerano, en el último año y medio, está intentado potenciar y apoyar iniciativas privadas que conjugan la rehabilitación de viviendas con el cuidado del Patrimonio en el centro histórico de Utrera, para hacer así «un centro dinámico que siga atrayendo a nuevas personas para vivir en él», declaraba Manuel Romero.
Así, entre las construidas y las que están en trámites, el centro histórico de la ciudad cuenta con 50 viviendas más que en algunos casos ha supuesto la rehabilitación de casas señoriales que llevaban años de abandono, como es el caso más reciente de la Casa Doña Martina, en la calle Clemente de la Cuadra.
A estas se suman 7 viviendas (de nueva construcción) en La Corredera, otras 7 en la calle Partera, 14 en el edificio del antiguo convento en la calle Santa Clara y otra construcción en la calle Salado.
Construir en el centro histórico de la ciudad conlleva «trámites más lentos y más costosa la obra» ya que hay leyes de protección que cumplir, gracias a las que se ha cuidado más la fisonomía de estas zonas en los pueblos y ciudades.
En el centro histórico, algunas casas están catalogadas y deben pasar por la Comisión Local del Casco Histórico, que cada mes se celebra en el Ayuntamiento de Utrera.
«La inmensa mayoría cuentan con el voto positivo lo que implica que se les otorgará las licencias».
Lo que se echa en falta es tener viviendas a precios más asequibles, por ejemplo VPO, pero en ello poco tiene que decir el Ayuntamiento, más allá de ceder el suelo, ya que la capacidad para la construcción de este tipo de viviendas es de las comunidades autónomas.
«Mientras no haya una iniciativa privada que quiera construir o una administración autonómica que quiera promover es difícil tener VPO», ha explicado el delegado municipal de Urbanismo.
Manuel Romero, también, ha informado que se está reactivando la promoción de viviendas que quedó parada por la crisis sanitaria del Covid y gracias a la iniciativa privada pronto se dispondrá de 44 viviendas VPO, en un bloque de pisos, en los Ruedos de Consolación.
