
“Promesas incumplidas, proyectos heredados paralizados y una ciudad en declive”. Así resume el PSOE de Utrera la gestión de Francisco Jiménez, “un alcalde que repite anuncios vacíos mientras los problemas reales se agravan”.
“Uno de los fracasos más evidentes es el estado de la limpieza. A pesar de haber subido los impuestos un 30%, la ciudad está más sucia que nunca. La municipalización del servicio, que Jiménez defendió en su momento, fue descartada sin ninguna justificación clara, dejando dudas sobre sus verdaderas intenciones. Tampoco hay respuestas sobre las facturas con conceptos sospechosos o el uso de fondos públicos en comidas y viajes. Un escándalo que sigue sin aclararse”, manifiesta el grupo.
La zona azul es otro caso emblemático de su mala gestión. Prometió eliminarla, pero sigue en funcionamiento, generando 3,5 millones de euros en plusvalías sin un destino claro. Lo que debería ser un beneficio para los utreranos se convierte en un negocio opaco que solo favorece intereses privados.
El alcalde también insiste en vender como nuevos proyectos que ya estaban aprobados y financiados por el anterior gobierno socialista. Es el caso de los parques de la Vereda y Cristo de los Afligidos, el campo de césped de Campoverde o la restauración de la muralla del castillo, paralizados sin justificación. Su retraso no es casualidad: Jiménez busca apropiarse de estos proyectos para presentarlos como propios cuando más le convenga políticamente.
Otro ejemplo de ineficacia es el museo de la ciudad. Jiménez lo prometió en 2003 y, más de dos décadas después, sigue sin materializarse. Lo mismo ocurre con la sinagoga, que ha sido “inaugurada” hasta tres veces sin que su apertura sea una realidad. Mientras tanto, la oficina del DNI, una demanda histórica de 30 años, sigue sin ejecutarse pese a que tenía financiación en 2023. Una irresponsabilidad que afecta directamente a los ciudadanos.
El caos financiero tampoco es menor. El cierre del presupuesto de 2023 ha dejado un agujero de 1,5 millones de euros, una situación que el PSOE ha calificado de “caótica y peligrosa para el futuro de la ciudad”. Utrera no solo pierde recursos, sino que queda en una situación de vulnerabilidad económica y social sin precedentes.
Además, Jiménez ha renunciado a proyectos clave para el desarrollo de la ciudad, como el nuevo polígono industrial o el parque de Vistalegre, financiado con fondos europeos que ahora están en riesgo. Mientras tanto, los colegios siguen en mal estado y los servicios públicos se deterioran.
Francisco Jiménez llegó a la alcaldía con promesas que hoy se revelan como una gran mentira. Su gobierno es un ejemplo de improvisación, falta de transparencia y ausencia de liderazgo. Utrera está pagando el precio de un alcalde sin ideas y sin rumbo, cuya única estrategia es el marketing político mientras la ciudad se hunde en el abandono.
