Un año más las puertas de la Caseta Municipal del recinto ferial de Utrera se abrían para dar paso al desfile de la ilusión que supone, cada 5 de enero desde 1978, la Cabalgata de Reyes Magos. No cabía ni un alfiler a las 17:30 horas cuando salía a la calle y el público esperaba ansioso los caramelos y regalos que desde las distintas carrozas se ofrecían, especialmente, las de los Reyes.
El día transcurrió sin incidentes dignos de reseña, salvo la avería de un tractor en el barrio de San Joaquín que tuvo que ser sustituido, en esta cabalgata que se planteó con más medidas de seguridad desde la Delegación de Seguridad Ciudadana en colaboración con la Asociación Maestro Milla, siguiendo el Decálogo de Seguridad de las cabalgatas que se ha establecido. Supresión de veladores en la Plaza del Altozano o en de Virgen de Consolación, entre otros, hacían posible el caminar de las personas que escogen la plaza para ver las carrozas, no en vano es el lugar por donde transita hasta en tres ocasiones.
Aglomeraciones se siguieron viendo y es que cada 5 de enero miles de personas, no solo de Utrera, se echan a las calles para disfrutar de esta gran cabalgata que cada año luce más en su recorrido, sin grandes cortes entre carrozas, y por la cantidad de regalos y caramelos que se lanzan.
La función de Fuegos Artificiales, desde el Castillo, obligó a detener la cabalgata en la Plaza del Altozano por unos instantes, poniendo la nota de color en los cielos con el buen hacer al que nos tiene acostumbrado la empresa valenciana RICASA.
Quince carrozas, seis bandas de música, atracciones visuales que transportaban a la galaxia y hasta el homenaje al Bicentenario de Don Bosco desplegaron la ilusión por las calles utreranas.
Los Reyes Magos sí tuvieron una larga jornada antes de subirse a sus respectivas carrozas, ya que por la mañana tuvieron que asistir al acto protocolario que se celebra en el Ayuntamiento con la entrega, por parte del alcalde, de las llaves de la ciudad. Madres Carmelitas, Hermanas de la Cruz, Comedor Social del Resucitado, Acéptalos, Cruz Roja o la Residencia de Mayores Reifs fueron algunos de los lugares que disfrutaron de la presencia de sus majestades antes de que la Cabalgata iniciara su discurrir por la tarde.
