Con la llegada de Jueves Santo, Utrera vive una jornada en la que las cofradías inundan las calles utreranas de fe y devoción.
La jornada comienza en el arrabal utrerano, cuando a las 7 de la tarde y con el sol dando de lleno en las puertas de la Capilla Trinitaria, estas de abrían de par en par, para permitir la salida del Santísimo Cristo de los Afligidos y Nuestra Señora de los Desamparados.
Más de 300 nazarenos con capa y antifaz celeste y túnicas blancas acompañaban a los Titulares de la hermandad trinitaria. Clásico el exorno floral de los pasos, iris morados en el Cristo y claveles rosa palo en la Virgen, les daba más belleza si cabe.
Y apenas realizada la salida, muy cerquita de su capilla el milagro que año tras año tiene lugar en la Semana Santa de Utrera, el paso de la Cofradía por el Arco de la Villa, tras el paso del Cristo de los Afligidos, todos los corazones se paran para contemplar el paso del palio, parece que no cabe, pero la pericia de Curro Sánchez-Noriega, su capataz, y la de su cuadrilla de costaleros hacen posible un año más el milagro.
Tras el pasar el arco, ambos paso se presentaron a las Hermanas de la Cruz en el atrio de la Capilla de los Dolores, donde las hermanas le cantaron y Consolación García Segovia, volvió una vez más a mostrar su maestría interpretando dos magníficas saetas.
Continuó el desfile procesional por la collación de Santa María, para buscar Carrera Oficial y Ayuntamiento, donde últimamente la Hermandad, y más concretamente su paso de palio, le rinde homenaje al camarera de la Santísima Virgen que vive cercana a este punto.
Tras la saeta de M. Carmen Valle desde el balcón del Ayuntamiento, Nuestra Señora de los Desamparados se acercaba a su camarera y recibía una gran petalada.
Brillante “levantá” de la cuadrilla a los sones de Campanilleros se ponía punto final a tan brillante y emotivo momento, para continuar la Cofradía su camino y después de realizar la Estación de Penitencia en la Parroquia de Santiago el Mayor, comenzaba e regreso a su barrio con un espectacular paso por el Parque del Muro, donde Joaquín Lobato y Antonio Escot le cantaron sendas saetas en esta tan bella ubicación.
La Banda de Cornetas y Tambores de la Caridad de Vélez Málaga y la Banda Álvarez Quintero pusieron el acompañamiento musical durante todo el recorrido.
Y comienza el contraste que se da en la Parroquia de Santiago el Mayor, a las 9:30 de la noche, cuando se abrieron las puertas de esa pequeña Catedral que tenemos en Utrera y de ella comenzaron a salir silenciosos nazarenos negros, los hermanos del Cautivo, esta cofradía no lleva ningún tipo de acompañamiento musical y sus nazarenos antes de la salida realizan un voto de silencio que durante todo el recorrido le prohíbe hablar.
Paso por Santa María, Carrera Oficial, Ayuntamiento y recogida fueron llegando con el Silencioso Desfilar de tan ejemplar cofradía. Este año presentaba la novedad del exorno floral del Cautivo, simulando un campo con verde y flores de distintos clases. Nuestra Señora de Las lágrimas sobre el magnífico paso en proceso de ejecución iba con un clásico exorno floral en tonos blancos.
Siguiendo con los contrastes, de la misma parroquia donde escasas horas antes salían nazarenos negros silenciosos, de Santiago, salían nazarenos blanco y verde, sale la Hermandad de los Gitanos, que están alegres porque tras una Buena Muerte está la Esperanza de la Resurrección que sus hermanos ya presienten cercana, por eso la alegría de sus marchas, de sus cantes.
Dentro de los grandes momentos de la Cofradía hay que destacar la impresionante Carrera Oficial del paso del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, que con el acompañamiento extraordinario de la Banda de Cornetas y Tambores de las Tres Caídas de Realejos, Granada, deleitó con un andar en el que sin ningún tipo de alarde, como debe de andar un crucificado, en una larguísima chicotá, hasta 9 marchas interpretó la banda, cruzó, más que andar parecía que flotaba, el Cristo de la Buena Muerte por tan oficial lugar. Para el recuerdo.
Y tras Él su Madre, la gitana guapa de la Esperanza con su ya tradicional exorno floral de variada composición y como siempre sorprendente, se interpretó en le palquillo la marcha Poema de la Esperanza, dedicada a la Memoria del siempre recordado Manolo Peña y dedicada a la Titular de la Hermandad Gitana.
La Cofradía recorrió tras la Carrera Oficial, el barrio de Santa María, para volver al Ayuntamiento donde Antonio Escot le cantó a ambos titulares por saeta.
La Junta de Gobierno en vista de las predicciones metereológicas, acordó antes de la salida el recortar la parte final del recorrido y así tras el Ayuntamiento buscaron el camino más corto para entrar en su Casa, en la Parroquia de Santiago, pero antes de que esto ocurriera hubo lugar para que los gitanos y no gitanos de Utrera le rezaran con su cantes a los Titulares durante esta parte final del recorrido.
Emiliano Alberto y Manuel Soto, fueron los Capataces, la extraordinaria Banda de Cornetas y Tambores de las Tres Caídas de Realejos y la de Música de Carrión de los Céspedes las bandas y reseñar, la amplia representación del clero en la cofradía. D. Plácido Diaz, hermano de la Hermandad, presidía el Cristo y en la presidencia de la Virgen. Juan Luis Rubio, director espiritual de la Hermandad, y D. Juan J Gutiérrez Galeotes, director del Colegio Salesiano.
Y con la Hermandad de Los Gitanos ya recogida, con antelación al horario previsto, todas las miradas se trasladaron a San Bartolomé, en plena Vereda del Carmen, llovizna a la hora de salir, minutos de zozobra, decisión valiente de salir, las predicciones eran favorables, lloviznas leves dispersas, pero nada más salir el palio, lo que debía de ser llovizna se convirtió en auténtico aguacero lo que hizo que, por desgracia y tras recibir una auténtica mojada, la cofradía retomara el corto camino andado y se refugiara en su Capilla abortando lo que tenia que ser su Desfile Procesional. Utrera se había quedado sin Mañana de Viernes Santo.
Pero quedaba la tarde, en un principio sol en el Altozano, aunque eso sí, con un viento que no presagiaba nada bueno, pero a las 7 de la tarde la Hermandad de la Veracruz salía a la calle con el siempre espectacular paso de Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna el, popular portaviones.
Gran trabajo de su capataz Moriel y el de toda una cuadrilla que encandilan a cuantos los ven con su valiente andar, siempre muy compenetrados con la Banda de la Hermandad, con su banda, aplausos continuos y merecidos los que despierta el paso en su paso por las calles.
Tras Él, la Reina del Altozano, Nuestra Señora de los Dolores en su magnífico paso, más completo no se puede encontrar un palio que este, que a los sones de Estrella Sublime, interpretada por la Banda de La Algaba recorría los primeros tamos de la calle Virgen de Consolación.
Tras sendas presentaciones a las hermandades de la Vereda, Estudiantes y Jesús, llegada a Santa María, donde se empiezan a recibir noticias negativas en cuanto al tiempo, por lo que la Junta decide recortar el recorrido y tras realizar Carrera Oficial entraría directamente en la Iglesia de San Francisco o su sede.
Y así fue, pero después de lucirse en en una espléndida Carrera Oficial.
Y Si el Viernes empezó mal, con la mojada del Jesús, acabó peor si cabe. La benjamina de las Hermandades de Utrera, la del Santo Crucifijo de Los Milagros optó por no realizar su Estación de Penitencia debido a las predicciones meteorológicas. Con mal sabor de boca acabo la jornada.
