Utrera se convirtió del 12 al 14 de la pasada semana en lugar de encuentro de fotógrafos y aficionados a este género artístico que durante mucho tiempo ha permanecido en un segundo plano y que en la actualidad se posiciona en un importante lugar gracias a iniciativas como el Photomercado.
Los sótanos de la Biblioteca Municipal de Utrera fueron escenario de la segunda edición de esta cita. Ignacio González, fotógrafo y persona colaboradora en la organización del evento, fue el encargado de presentar la conferencia inaugural, no sin antes anunciar los nuevos proyectos que se desarrollarán junto a este encuentro.
Entre ellos, la recuperación de los talleres que se hacían durante los 80 y 90 por los que han pasado los fotógrafos más afamados, entre ellos Koldo Chamorro o Hurberto Rivas; recuperar también la fotografía antigua de Utrera y conseguir que el Photomercado tenga su propia colección de fotografía.
Tras este anunció presentó al conferenciante José María Díaz-Maroto como “uno de esos fotógrafos que han abarcado múltiples factores y áreas de la fotografía porque en los 70-80 estaba todo por hacer, y que -a su entender- se están perdiendo porque se tiende a la especialización”.
Díaz-Maroto agradeció la invitación y el cariño recibido de parte de los organizadores y comentó las palabras del presentador con esperanza de que “no desaparezca del todo esa labor de los fotógrafos más artesanales”.
Se mostró igualmente positivo respecto a la voluntad de Photomercado de crear una colección, animando a todos los aficionados a adquirir fotografías, pues “el momento de la compra, la relación con el fotógrafo, el adquirir algo que no necesitas en tu vida cotidiana sino que lo necesita tu corazón es algo apasionante y casi orgásmico”.
Pero el objeto de su conferencia no era sino recorrer la historia de la colección de fotografía de la ciudad de Alcobendas (1993-2013), considerada de las más importantes y de la que es conservador. José María reconoció que “no la considera la más importante puesto que posee 850 fotos de 142 autores españoles y hay otras que la superan en número, pero sí posee un importante criterio y unos parámetros de trabajo que la dotan de sentido.
El conferenciante situó a los presentes en el contexto histórico en que esta ciudad decidió hacer una colección de de fotografía cuando muchos lo consideraban una locura, esos años 80 en los que comenzaban a tomar relevancia las grandes exposiciones de fotografías y se fraguaban las fundaciones culturales.
Contó como desde el Ayuntamiento, la socialista Charo González, tras consultar a diversos profesionales en Madrid, se dio cuenta que no quería invertir en el premio de un efímero certamen de fotografía sino invertir en la compra y crear una colección que quedaría como parte importante del patrimonio cultural de la ciudad. Estos hechos sirvieron al conferenciante para afirmar a modo de llamamiento que “nada de esto hubiese sido posible sin una voluntad política”.
Junto con esta conferencia, los visitantes al Photomercado han podido disfrutar de los trabajos mostrados por hasta veinte expositores distintos llegados desde casi toda la geografía nacional y uno de ellos desde Sudáfrica.
Lo más destacado de esta muestra es que los aficionados y fotógrafos han podido hablar cara a cara con los profesionales que exponen sus obras y entre todos mejorar y aprender distintas técnicas, además de la posibilidad de adquirir instantáneas a precios muy asequibles para ampliar la colección particular.
