Este martes, 10 de mayo, ha comenzado el peregrinar de la Hermandad del Rocío de Utrera para llegar a postrarse a las plantas de la Reina de las Marismas. Un camino que este año será un tanto atípico, debido al temporal de fuertes lluvias caídas en los últimos días, cambiará las arenas por asfalto, y momentos típicos que no podrán vivirse como el paso por el Vado del Quema (por ahora imposible, debido a la crecida del río Guadiamar) o por la Raya (pendiente de evaluar).
Aún con estas inclemencias, la fe y la ilusión por emprender un nuevo camino que les lleve hasta la Virgen del Rocío mantiene a los rocieros utreranos que, muy temprano, se preparaban para el comienzo de su peregrinar.
A las ocho en punto de la mañana se celebraba en la Parroquia de San José, sede canónica de la Hermandad, la Misa de Romeros. D. Florencio Gullón, director espiritual, dedicó en su homilía bonitas palabras a los rocieros haciéndoles ver el sentido de su peregrinación.
En el transcurso de la celebración de la Santa Misa, la Hermana Mayor de la Hermandad del Rocío de Utrera, Antonia Ordóñez, impuso las medallas a D. Alberto Sierra y el Cuerpo de Acólitos que se incorporaban así a la nómina de hermanos.
Al finalizar D. Florencio Gullón dio la bendición a los rocieros utreranos que se enlazó con una salve a la Señora, cantada por el coro “Pastora y Reina”, con una letra muy utrerana que lleva el nombre de las vírgenes de la ciudad.
Los cantos del coro y el repique de las campanas de la torre de la Parroquia de San José acompañaron el traslado del Simpecado de la Virgen del Rocío hasta la carreta tirada por dos bueyes.
Comenzaba el camino de despedida por Utrera, con el cielo totalmente encapotado, adentrándose por la calle Sevilla, lugar donde la lluvia comenzó a caer. A la llegada al Ayuntamiento les esperaba el alcalde, José Mª Villalobos, junto a otros miembros de la Corporación. Villalobos hizo entrega de la bandera de Utrera a la Hermandad y los pétalos se unieron a la lluvia y a las sevillanas.
Otro punto destacado en este camino de ida por el centro de la ciudad fue la llegada a la capilla de San Francisco, en cuyo interior se cantó la salve a la Virgen de los Dolores.
Así continuaba un recorrido que este año se cambiaba, en parte, por las obras de la Corredera y que estará supeditado a las indicaciones de las Fuerzas de Seguridad debido a las fuertes lluvias, que esperan no cesen, al menos, hasta el jueves.
FOTOS: J.Rodro
