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La climatología deja un Domingo de Ramos de contrastes en Utrera

Este Domingo de Ramos, más que nunca, fue de contrastes en Utrera. Habitualmente el día que abre la Semana Santa, es en Utrera como un compendio de lo que acontecerá a lo largo de la Semana Mayor, pues comienza con la alegría desbordante de la Borriquita y finaliza con el dolor de una Madre que lleva a su hijo muerto en su regazo, pasando por el principio de la Pasión en Getsemaní, con Jesús orando en el huerto.

Pero este contraste, en el presente año, aún se ha acentuado más, colaborando en ello la climatología.

Mal se presentaba el día para los cofrades al comprobar que la lluvia era la protagonista y a las 11:00 horas, los hermanos trinitarios en su Capilla de la calle la Fuente escuchaban como la Junta de Gobierno les anunciaba que iban a esperar, hasta las 12:00 horas, a ver si el frente nuboso pasaba y podían realizar su Estación de Penitencia.

Finalmente viendo que las previsiones meteorológicas no mejoraban, a las 11:26 horas, Manuel Curado, secretario de la Hermandad informaba, ante la desilusión de los más jóvenes, se acordaba suspender la Estación de Penitencia.

Utrera se quedaba sin ver en la calle el más importante de los estrenos de este año, el nuevo paso de Misterio de la Borriquita, que estaba adornado con flores de diversos colores predominando el malva. Nuestro Padre Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén estrenaba, como es costumbre cada año, túnica y mantolín blancos.

Afortunadamente y como se esperaba, una vez pasó el frente nuboso, el sol fue ganando terreno a las nubes y las hermandades de la tarde noche, pudieron salir a la calle.

A las 18:00 horas abría las puertas la Capilla de San Bartolomé y los más jóvenes de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno ponían en la calle el paso de la Oración en el Huerto, misterio que con la recuperación de la túnica bordada para el Señor ha ganado muchísimo.

Exorno de claveles rojos, siguiendo la línea de clasicismo que esta hermandad tiene, fue recorriendo las calles utreranas a los sones de la Banda Maestro Valera de Aguilar de la Frontera, que sorprendió con una particular versión de la popular marcha para Agrupación Musical de la Saeta.

Y siguiendo con los contrastes, del clasicismo de la Oración en el Huerto a la Hermandad de la Quinta Angustia, corporación que aún no ha alcanzado sus 50 años de vida y que en los últimos años ha ido adquiriendo un estilo muy propio.

La Piedad nos dejó en el presente año los mejores momentos del desfile procesional de la Quinta Angustia, con el toque de oración por parte de la Banda de los Sayones de Pozoblanco, en el palquillo en recuerdo de los hermanos que nos han dejado en el presente año, muy presente en la memoria de todos los cofrades utreranos Leonardo Doblado, el popular Leo, toda una institución no solo en la Hermandad sino en toda la Utrera Cofrade.

Pero no solo fue esa la sorpresa que nos deparó, ya que cuando todo es alegría y la Hermandad se entrega al pueblo cuando llega a su barrio, en la Calle Menédez Pelayo Maria Moriel le cantaba al primero de los pasos el Ave María acompañado de un violín, momento para retener en las retinas.

Y tras la Piedad, Nuestra Señora de los Ángeles en su Soledad había tenido un soberbio recorrido que ratificó con una gran subida de Menéndez Pelayo a los sones de «Ciudad de Utrera»: Campanilleros, Nazareno y Gitano, entre otras, fueron las marchas que se escucharon mientras que la Virgen de los Ángeles subía majestuosa la calle, para buscar ya la recogida en Santa María.

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