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La Caseta “Alegría 76- Pepa de Utrera” entrega su III Galardón Son del Sur al dúo Makarines

La Caseta «Alegría 76-Pepa de Utrera» creó en 2012 el Galardón al Son del Sur «Pepa de Utrera», que se instituye como un reconocimiento público a aquellos artistas o intérpretes, tanto solistas como grupos, que hayan destacado en la promoción, divulgación y dignificación de la música andaluza, en sus modalidades de rumbas, sevillanas, coplas o canciones flamencas, y de otras manifestaciones artísticas propias nuestra tierra.

La denominación del galardón,»Pepa de Utrera», se debe a que esta singular cantaora utrerana (Josefa Loreto Peña, 1926-2009) es titular de la entidad promotora por estar íntima, artística y sentimentalmente, vinculada a la misma desde su fundación y haber sido durante más de tres décadas figura de su elenco. Además, «Pepa de Utrera», aunque catalogada siempre dentro del flamenco más clásico y puro, también es reconocida por la historiografía flamenca como una de las pioneras de la rumba y la canción flamenca en nuestro país, y sus grabaciones de temas como «Gitanos de Utrera», «La Viajera»o «Soy rebelde» forman parte de las antologías de este género.

En esta tercera edición, el Galardón al Son del Sur, que anteriormente recibieron el grupo “Soles” y Manuel Orta, será otorgado al dúo “Makarines”, lo que para la entidad promotora supone un importante logro para su distinción al tratarse de “un grupo musical andaluz de referencia que ha conseguido dar a sus creaciones un sonido muy personal, elegante y de una exquisita calidad desde sus raíces flamencas”.

MAKARINES, es un dúo sevillano formado por dos jóvenes hermanos, José y Macario Ibáñez, nacidos en San Juan de Aznalfarache y afincados en “su” barrio de Triana. Llevan viviendo a compás desde que nacieron, y entonaron sus primeras coplas sentados en las rodillas de su abuelo Segundo, de quien heredaron la afición al cante, a la armonía y al compás. Cantando y tocando desde los diez años. Primero como diversión y luego profesionalmente, comienzan a actuar en diferentes locales, debutando en la mítica sala sevillana “La Madrugá” en 1987, donde protagonizan innumerables actuaciones durante seis años. Los hermanos lo recuerdan con cariño: «Ahí fue donde nos curtimos de verdad, delante de la gente, ahí es dónde se aprende».
Desde entonces, pasaron a compartir escenarios con diversos cantantes y cantaores importantes como Diego Carrasco, Diego del Morao, La Tana o María Jiménez y a colaborar haciendo coros con Chiquetete y Radio Makandé. Forman parte del elenco del Nuevo Ballet Nacional, han participado en importantes festivales flamencos como el de Mont de Marsans y el de Cante de las Minas de La Unión, y han actuando en teatros como el Alameda y el Central hispalenses. Pero en un momento determinado, dieron un giro a su estilo musical y se decantaron por el flamenco-fusión.

Pero Maka y Jose quieren desmarcarse de ese carro del «flamenco-fusión» al que todo el mundo que empieza pretende subirse para alcanzar el éxito.

Fusión sin confusión, es su consigna. Con “Makarines” se pone de manifiesto por una parte que la evolución del flamenco no se detiene, y por otra que la tendencia cobra fuerza y valor cuando se afronta con honestidad, originalidad y calidad. Su forma de entender la fusión es la de enriquecer el flamenco, siempre y cuando se haga desde el respeto, el conocimiento y la calidad.
Además de una forma de abrirse al mundo y sus músicas, intentando que a la vez se mantenga el flamenco más jondo y arraigado. “Venimos de la pureza, pero hacemos las cosas de manera diferente”, así lo expresan ellos.
“Makarines” no es una muestra más de la tendencia aflamencada que surgió hace más de sesenta años con “Los Gaditanos”. El dueto sevillano bebe del flamenco y echa en su vaso gotas de ritmos latinos, pop, rock y otras músicas, incluso funky, que lo hacen más suave para su público, cada vez más amplio, y lo plasman en canciones llenas de vitalidad, ritmos y sentimientos.

Maka y Jose se consideran más músicos y compositores que cantantes, y se atreven con el piano, con el cajón o con la guitarra, dejándose la garganta en cada canción que interpretan en directo, su medio favorito de expresión. Más allá de “Makarines”, ellos también componen y arreglan discos para otros artistas, incluso crean música para teatro y espectáculos.

Han editado cuatro discos: “Makarines” (2005), “Prefiero” (2007), “Dos manos y un pincel” (2009) y “Tierra” (2012), este último editado por el sello discográfico Carta Blanca Récords de Miguel Poveda, que han obtenido el aplauso general del público. Actualmente se encuentran en plena madurez musical y personal y es lo que ellos quieren plasmar en su próximo trabajo discográfico.

Los “Makarines” son considerados como “artistas de artistas” por muchos de sus compañeros de profesión quienes rinden auténtico culto a su talento musical. Así lo expresa el cantante, compositor y productor cordobés Manuel Ruiz “Queco”: «Makarines son una sorpresa que el corazón agradece. Son como una suave caricia flamenca, sus voces perfectamente ensambladas, tanto por la genética de su adn como por la gran afición que sienten hacia la música. Ellos se han forjado a sí mismos en largas noches bajo las estrellas, en el interior de un patio, en madrugadas del Rocío. Makarines suena a Andalucía y en sus canciones se respira la esencia de los grandes maestros».

Cantar a dos voces palos como la soleá, las alegrías o los tangos no esta al alcance de cualquier flamenco. Son dos voces genéticamente conjuntadas, voces mellizas, voces con pellizco, el pellizco que sólo las voces de “Makarines” pueden transmitir. Ellos dominan en el territorio de las sevillanas jondas con olor a salmarina, fandangos de madrugá y rocío, rumbas de etiqueta y sonsonete, tangos farruqueros del puerto camaronero, bulerías dulces de arropía trianera y baladas de roneo y luna.

El acto de entrega de este III Galardón al Son del Sur «Pepa de Utrera» tuvo lugar la noche del viernes 5 de septiembre en el recinto ferial, en el marco de una fiesta flamenca en la que actuaron el cantante sevillano Alejandro Vega y el jerezano Alfonso Carpio “Mijita Hijo”, siendo apadrinado por el cantaor Rafael de Utrera -homenajeado por la entidad organizadora en 2002- y la bailaora moronense Carmen Lozano, ambos muy vinculados personal y artísticamente a los galardonados y a la Caseta “Alegría 76-Pepa de Utrera.

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