La “pasión por la tradición y su preservación como legado entre generaciones” de la Asociación de Campaneros de Utrera, ha sido causa para que se le haya concedido la Bandera de Andalucía de la provincia de Sevilla, a dicha asociación, que le ha sido entregada por la consejera de Hacienda y Administración Pública, Mª Jesús Montero.
El acto de entrega de este reconocimiento se celebró este 24 de febrero, en vísperas del Día de Andalucía, en la Fundación Cajasol, y además de la consejera estuvieron presentes el delegado del Gobierno de la Junta en Sevilla, Juan Carlos Raffo y el delegado territorial de Turismo, el utrerano Juan Borrego, entre otras personalidades.
Para la Asociación de Campaneros de Utrera este reconocimiento les supone un paso más, no solo en el camino emprendido para que el toque de las campanas de Utrera sea reconocido por la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad sino, también, para que tanto en España como en Andalucía sea conocida esta tradición de más de cinco siglos.
Los toques de campanas, desde hace medio milenio han marcado la vida de los vecinos y de sus tiempos. Han anunciado nacimientos, muertes, triunfos, catástrofes, fiestas grandes, actos litúrgicos y festivos, repiques de glorias, de arrebatos, repiques alegres, vivos o solemnes. Y en Utrera, además, lo han hecho siempre de una forma muy peculiar de la mano de sus campaneros en días como el miércoles de Ceniza, la fiesta del Corpus o la Virgen de agosto. La singularidad del toque de las campanas de Utrera consiste en la forma en la que voltean los bronces, aplicando precisas técnicas y saberes y empleando sus cuerpos en la tarea, como parte indisoluble de las campanas. Una forma inequívoca y diferente de ejecutar el arte del toque y el repique.
Para que esta tradición no se pierda en la memoria y continúe viva, los campaneros de la localidad, agrupados en esta asociación y organizados en torno al compañerismo y la superación, luchan por mantener esta seña de identidad y arraigo de Utrera, patrimonio cultural inmaterial y nexo de unión de toda una comunidad que lo ha recibido de sus mayores.
