
La propuesta, organizada en colaboración con la ONCE, permitirá a personas ciegas o con visibilidad reducida conocer la imagen del Santísimo Cristo Yacente mediante el sentido del tacto. De esta forma, los participantes tendrán la oportunidad de descubrir directamente los detalles, las formas y las características de la talla a través de sus manos, disfrutando de una experiencia que va más allá de la contemplación visual.
Bajo el lema «Yo soy la luz del mundo», esta iniciativa pretende eliminar las barreras que pueden dificultar el acceso de las personas con discapacidad visual a las manifestaciones religiosas y al patrimonio artístico y devocional de las hermandades.
Una forma alternativa de sentir la pasión y la fe
La experiencia tiene también un componente emocional y espiritual, al ofrecer a los participantes una forma diferente de acercarse a una de las imágenes titulares de la corporación utrerana, estableciendo un vínculo personal con ella a través del tacto.
La hermandad ha abierto la convocatoria a todas las personas invidentes o con visibilidad reducida que deseen participar en esta actividad y anima también a la ciudadanía a acompañar y conocer de cerca esta iniciativa de carácter inclusivo.





