
El templo utrerano volvió a llenarse por completo, reuniendo no solo a los agentes destinados en Utrera y su comarca, sino también a una amplia representación institucional, miembros de otras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, y diversos colectivos de la sociedad local.
La misa fue oficiada por el rector del santuario, Joaquín Reina Sousa. Al término de la ceremonia, los guardias civiles participantes posaron para la tradicional fotografía de grupo a los pies de la patrona utrerana.
Izada de la bandera y distinción especial

El emotivo homenaje a los caídos, con los sones de “La muerte no es el final” y la interpretación del Himno de la Guardia Civil, puso el broche al acto oficial. La jornada concluyó con un vino de honor y una convivencia entre los asistentes.







