El XLII Potaje Gitano de Utrera volvió a congregar a un gran número de aficionados al flamenco, en el patio del Colegio Salesiano, que pudieron disfrutar de una noche mágica y emotiva en este evento social que abre el calendario de los festivales flamencos de la geografía española a los que dio origen.
Moncho fue el homenajeado de esta edición del Potaje Gitano y fue el que dejó los mejores momentos de este festival, pues tras recibir el homenaje quiso regalar a los presentes una “pincelada” de su voz como agradecimiento, a pesar de llevar cuatro años retirado de los escenarios por la extirpación de una cuerda vocal.
Esa “pincelada” fueron dos boleros que cantó con el corazón y acompañado por el piano del utrerano Andrés Barrios. El público, emocionado y en pie, se rindió al “rey del bolero” en una noche que con su voz se convertía en mágica.
Pero el Potaje Gitano de Utrera dejaba otros grandes momentos como la actuación de “Rancapino Chico” que abría la noche flamenca utrerana.
A su actuación siguió la del lebrijano Luis de Chimenea, David el Galli, Pedro María Peña, Perico el Pañero, Inés Bacán, Tomás de Perrate y La Macanita que cerró la primera parte.
En la segunda parte del festival brilló la voz de “El Pele” que ofreció una excelente actuación demostrando que es una de las figuras indiscutibles del momento.
En el apartado del baile, los protagonistas de la 62 edición del Potaje Gitano de Utrera fueron el arte y la elegancia de la utrerana María Marrufo, que de nuevo pudo mostrar en casa ante su público sus grandes cualidades artísticas, y figuras como el Farru y Pepe Torres de Morón.
Enrique Montoya “Candela” fue el encargado de presentar a los artistas y dirigir el homenaje a Moncho en el que actuó como mantenedor Antonio Cortés Pantoja “Chiquetete”, que estuvo a gran altura pues ni un papel utilizó para hablar de Moncho.
En el homenaje tomaron parte, además de la Hermandad de Los Gitanos organizadora del evento, la Fundación Cruzcampo y el Ayuntamiento de Utrera.
