El gran espectáculo de fuegos artificiales el pasado 1 de mayo, puso el punto y final al Triduo Itinerante que Ntra. Sra. de Consolación protagonizó para conmemorar el cincuenta aniversario de su coronación canónica, pero no fue el último de los actos que la Hermandad programó para celebrar la efemérides.
La programación continuó al día siguiente, 2 de mayo, donde la Patrona de Utrera ya en su Santuario fue testigo de la multitudinaria presentación de los niños y niñas nacidos en 2013 y 2014.
Más de un centenar de carritos de bebés fueron llenando el Santuario que quedó chico para tal acogida, quizás por ser este año especial, por la difusión del evento o por el aumento de la natalidad , pero este año ha batido récords de participación.
Después de unas palabras de Don Ignacio Guillén, rector del Santuario de Consolación, a los padres, madres y algún que otro familiar más presente, una larga cola se formó para entrar en la Sacristía y allí cada madre o padre recibía un recuerdo en forma de tarjeta de la presentación con el nombre del bebé.
Tras esto pasaban al altar donde Don Ignacio Guillén y Don Andrés Pablo Guija, diácono de Santa María, levantaban al recién nacido bajo la mirada emocionada de los padres ante la Virgen de Consolación y bendecían a algún que otro hermanito que acompañaba al nuevo miembro de la familia. Para finalizar el acto se realizó la foto de familia, que tuvo que repartirse en grupos de tres por la cantidad de personas que había.
Al día siguiente, se celebró la sabatina, en esta ocasión dedicada a las parejas que celebran sus bodas de oro, renovando sus promesas matrimoniales ante la Virgen de Consolación.
Once parejas que celebraban su 50 años casados renovaron la promesa matrimonial ante la mirada de sus familias que llenaron casi todo el Santuario. Guillén recordó a los presentes el fin del matrimonio, destacando que se crece más como pareja en la adversidad que en las alegrías
En un acto simultáneo, todas las parejas hicieron un coro delante del altar ante la Virgen de Consolación y se volvieron a dar los anillos pronunciando la promesa de renovación que Don Ignacio Guillén les indicó. Acabando con un beso, estas parejas desearon seguir sumando años de feliz matrimonio. Como es normal, se realizó la foto de familia, cada pareja con un diploma en recuerdo a la renovación.
Como colofón de los actos, la Virgen de Consolación volvió a bajar de su Camarín al presbítero del templo para celebrar un Besarrosario organizado por la Hermandad de Consolación, donde se acercaron numerosos fieles para tener la oportunidad de ver la carita de la Patrona de Utrera de cerca y besar el Rosario que porta en la mano derecha junto al barquito.
