
El evento contó con la participación de alumnos actuales, antiguos integrantes y artistas invitados, en una velada que además tuvo un importante componente solidario. La recaudación obtenida a través de las entradas se destinó íntegramente al Proyecto Oberti, impulsado desde la casa salesiana y orientado a la atención de menores en situación de vulnerabilidad.

En su intervención, también hizo un recorrido por los orígenes del proyecto, que comenzó a tomar forma en 2016 tras varios intentos previos desde 2013. En aquel primer curso participaron 16 alumnos seleccionados entre más de una treintena de aspirantes, lo que ya evidenciaba el interés existente en Utrera por recuperar y potenciar esta tradición.
Una década visibilizando el flamenco por toda España

Durante la gala también hubo momentos de recuerdo para compañeros y alumnos fallecidos, en un gesto cargado de emotividad donde Consolación dedicó unas sentidas palabras hacia Asun y Jesús.
El acto incluyó diversas actuaciones protagonizadas tanto por el alumnado como por artistas invitados, entre los que se encontraban Dolores Bramo, Enrique Rodríguez y el joven pianista Jorge Leco. La combinación de voces consolidadas y nuevas generaciones evidenció la continuidad y el futuro de este género. Entre las estrellas que brillaron en la gala, estaba Manuel Cuevas, el saetero procedente de Osuna al que Consolación dedicó unas palabras de admiración por su talento y por sus valores humanos.

El acto continuó con un discurso de uno de los alumnos de la escuela, que habló en nombre de todos sus compañeros, hecho que Consolación aprovechó para hablar del futuro de la saeta: “Creo que en Utrera el mañana de la saeta está asegurado, y además viene con muy buena perspectiva, ya que hay jóvenes con mucha fuerza”, comentó Consolación.
En la recta final, la directora recordó los tres valores fundamentales del saetero para la escuela: respeto, humildad y compromiso.
La entrega de diplomas puso el broche a una velada que sirvió para celebrar no solo diez años de trayectoria, sino también la vigencia de una tradición profundamente arraigada en Utrera.












