Desde este domingo, 10 de enero, el Santuario diocesano de Consolación de Utrera se ha convertido en un lugar de peregrinación para ganar la indulgencia del Jubileo de la Misericordia en una sencilla ceremonia que presidió el Obispo auxiliar de Sevilla, monseñor Santiago Gómez, y precedida del repique de las campanas de la torre del Santuario.
En este caso no hubo rito de apertura de Puerta Santa, al haberse realizado ya en el primer templo de la Archidiócesis, la Catedral, el pasado 13 de diciembre, y fue sustituido por el rezo de una oración en el atrio con la que, simbólicamente, quedaron abiertas las “puertas de la Misericordia”.
El inicio del Jubileo de la Misericordia en el templo utrerano coincidía con la festividad litúrgica del Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo y la finalización del tiempo de la Navidad. El Santuario diocesano de Consolación de Utrera “abría la puerta” como lugar de peregrinación para ganar la indulgencia e invita a vivir este año “fijando nuestra mirada en Cristo”. En su homilía, el Obispo auxiliar de Sevilla pidió la intercesión de la Virgen de Consolación.
Es deseo del Papa Francisco que este Año Santo “haya un signo, concreto, de caridad que perdure como memoria de este Jubileo”. El rector del Santuario de Consolación, Joaquín Reina, explicaba que la Archidiócesis de Sevilla creará un Centro de Formación para personas sin trabajo, con menos recursos y posibilidades, con el fin de ayudarles y que estará coordinado por Cáritas Diocesana, destinando la colecta a tal proyecto diocesano de caridad.
La Eucaristía fue concelebrada por el clero utrerano y a ella asistieron representantes de la Corporación Municipal, Consejo de Hermandades y Cofradías de Utrera y comunidades religiosas.
El Rector del Santuario tuvo palabras de agradecimiento para el Arzobispo y el Obispo auxiliar de Sevilla por “hacer posible que el Santuario diocesano de Consolación sea templo Jubilar y que hayan pensado en Utrera y su Santuario como signo de tanta devoción y amor a la Virgen”, a las comunidades parroquiales, al Consejo de Hermandades, al Consejo rectoral del Santuario y a los representantes del pueblo, especialmente, al alcalde “por su apoyo y colaboración, ilusión y por los proyectos hacia Utrera y el Santuario”. La Eucaristía finalizó con el canto a la Virgen de Consolación.
