La principal intención del Partido Utrerano es la de “ser el partido que ayude a los utreranos a gestionarse por sí mismos en vez de ser gestores burócratas los que condicionen las iniciativas ciudadanas”. Por este motivo el PU mantiene reuniones con diversos colectivos, de manera periódica, como por ejemplo la que se ha tenido con Pedro Gómez Rayo, presidente de los pasteleros y confiteros de Utrera.
Los principales problemas detectados por el representante de este colectivo son, sobre todo, los relacionados con el tráfico y el aparcamiento, ya que con sus vehículos de trabajo y con los de los clientes que acuden a comprar dulces en momentos muy concretos de la semana y días señalados, echan de menos “una cierta flexibilidad por parte del control del tráfico”.
Para solucionar esto, se llegó al compromiso por parte del Partido Utrerano que “cuando el PU esté en el Ayuntamiento de Utrera, se establecerán dispositivos especiales tal como se hace, por ejemplo, con las entradas y salidas de los colegios, ordenándose así de forma fluida la llegada y salida de vehículos. Así mismo, se estudiará la manera de permisos especiales de zona azul para los vehículos de trabajo”.
En otro orden de cosas, el Partido Utrerano ha propuesto la “promoción de una Denominación de Origen para nuestros dulces autóctonos por ser algo genuinamente utrerano y por lo que nuestro pueblo suena en cualquier lugar y se ha considerado por parte de los pasteleros una idea excelente, esto daría lugar a la creación de una entidad de origen público-privado que se ocupara de: la ocupación y desarrollo del espacio necesario para el establecimiento de una fábrica cooperativa entre todos los pasteleros que quisieran participar en la misma; la contratación del personal necesario para cubrir los puestos de trabajo derivados; la creación y mantenimiento de un museo permanente y la gestión de las visitas a la misma; la comercialización y exportación así como la publicidad de los productos fabricados y la creación, y a esto, los pasteleros le dieron gran importancia, de una escuela de pastelería cuyos títulos habilitaran para el trabajo de repostería y obrador, y que provea de contratos en prácticas y bolsa de trabajo tanto a alumnos como a empresas”.
En cuanto a la perdida Feria del Dulce, la queja principal de los pasteleros ha sido que, “siendo ellos los expertos e interesados en el tema, no estaban de acuerdo en la forma en la que se vino organizando ni en las fechas que se les asignaba. De esta manera, la propuesta de este colectivo es que lo idóneo sería la realización en el centro, que es donde están la mayoría de sus locales, de una ruta del dulce organizada por ellos que contase con la instalación de carpas y casetas para quienes tienen sus negocios en otros lugares”. Al Partido Utrerano esta propuesta le pareció “una idea buena y aceptable y nos comprometemos a facilitarles la labor con todos los medios a nuestro alcance”.
El presidente de los pasteleros y confiteros de Utrera, Pedro Gómez Rayo, mostró su preocupación por “la pérdida de la cultura del dulce entre nuestros jóvenes”. La propuesta del PU para paliar esta situación es que “una vez nos pongamos en marcha, tanto en Utrera, como en los pueblos de alrededor, los comerciales competentes, se encargarán de proveer a los centros educativos con los que se acuerde de pasteles de calidad que ofrezcan una alternativa a la bollería industrial tan común entre nuestros escolares. Y, como no hay futuro sin contar con la educación, se organizarán visitas y degustaciones de acuerdo con colegios e institutos”.
