Francisco Álvarez Castillo es un médico utrerano que desempeña su labor en Álgamitas compartiendo con sus guardias en El Saucejo. Hasta ahí es una historia cotidiana si no llega a ser porque este pasado domingo, tras salir de su guardia en lugar de volver a Utrera para descansar decidió tomar un autobús con destino a Córdoba y asistir al partido que jugaba el equipo cadete del CD Utrera donde milita su hijo. Al término del partido, el destino o la casualidad provocó que tuvieran que esperar el autobús para volver a Utrera en las gradas del estadio mientras daba comienzo el juego entre los infantiles del Utrera y el Don Bosco CF Córdoba.
A los pocos minutos del comienzo el jugador del Don Bosco, Riky, cayó al suelo tras una jugada en la que chocó con otro jugador, provocándole un traumatismo facial, por desviación del tabique nasal, que le llevó a perder el conocimiento y sangrar.
Ante la solicitud de un médico por parte de todos los que se encontraban en el campo de fútbol y mientras llegaba el 061 de Córdoba, la rápida intervención de Francisco Álvarez, realizando al joven jugador las maniobras de reanimación y resucitación, hizo posible que Riky reaccionara y recuperara la conciencia y orientación siendo así trasladado al Reina Sofía de Córdoba donde se le practicaron una serie de pruebas y regresando esa misma noche a su domicilio.
Esta casualidad ha hecho que Francisco Álvarez Castillo se haya convertido en noticia en el ejercicio de su profesión ya que sin su rápida intervención hubiese sido muy posible que Riky no hubiese podido salvar su vida. Para el médico utrerano es una historia que cuenta con emoción y mezcla de alegría por haber podido ser el “ángel de la guarda” de Riky.
