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El Foro Flamenco “Utrera de…” conmemora el 50 aniversario de la muerte de “Niño de Utrera”

El pasado 12 de octubre, Día de la Hispanidad, se cumplió el cincuentenario del fallecimiento de Juan Mendoza “Niño de Utrera” en Chile. La plataforma cultural-flamenca Foro Flamenco “Utrera de…” se hace eco de la efemérides y homenajea a “Aquel cantaor del sombrero de ala ancha” con la programación de dos actos conmemorativos en su recuerdo en los que contará con la colaboración de la Asociación Universitaria de Alumnos del Aula de la Experiencia de Utrera.

“Una noche del año 1964 fuimos con tío Carlos al Teatro Real de Valparaíso a ver al Niño de Utrera, que era la primera figura de la compañía folclórica española “Romería”. En mi casa siempre se hablaba de este cantante cada vez que encendían la radio del comedor y transmitían sus canciones, que estaban muy de moda en el puerto en aquellos años. Por eso, cuando anunciaron que se presentaría en vivo, todos quisimos ir a ver personalmente a ese actor que había actuado en el cine con Estrellita Castro, una actriz andaluza muy popular en España. Aquella noche antes de la función, me quedé soñando con el Niño de Utrera. Me lo imaginaba, muy pequeño, casi de mi edad, de pantalones cortos, cantando con esa inconfundible voz aguda como Joselito en la película “La Saeta del Ruiseñor”. Pero el Niño de Utrera no era niño, sino un señor bajo y corpulento, vestido de chaquetilla negra y sombrero cordobés, que cantaba con voz ligeramente nasal y aguda.

Durante la primera parte del espectáculo cantó varias canciones que se alternaban con otras de la compañía. Por lo general, eran estampas costumbristas de las provincias de España: bailes regionales, jotas aragonesas, un cuadro de la Feria de Abril con las bailarinas vestidas con trajes flamencos a lunares… En el intermedio, tío Carlos me contó que el Niño de Utrera era andaluz, aunque había algunos que lo desprestigiaban diciendo que era argentino.
-Todos en el puerto lo quieren -me dijo-. Y están aguardando para que se presente en la segunda parte del espectáculo con “El Hijo de Nadie” que es su canción más conocida.

La representación siguió alternando el canto y el baile. Hubo jotas aragonesas y sevillanas. Ya hacia el final, anunciaron otra vez al Niño de Utrera, el hombre del sombrero de ala ancha, que se presentaría cantando su tan ansiada canción. Se apagaron las luces y sólo un reflector lo alumbró cuando salió a escena con el clásico sombrero y la chaquetilla negra brillante de lentejuelas cantando y recitando a dúo con su partenaire «El Hijo de Nadie».

Esta escena hacía llorar a todo el público porteño por la emoción que lograban transmitir estos artistas. Pero esa noche, en plena función del Real, al recibir los aplausos, el Niño de Utrera cayó desplomado. La cortina se cerró y al cabo de un momento, el empresario salió al proscenio y anunció la muerte del artista. Un estremecimiento recorrió la platea. Los cortinajes se abrieron y toda la compañía cantó en escena con lágrimas en los ojos “La Marcha Triunfal” del espectáculo con las “Monísimas de Romería” desfilando con sus abanicos y sus batas de cola por los pasillos laterales y por la pasarela que habían construido delante del escenario. El público aplaudió de pie y salió consternado.
Al día siguiente, todas las emisoras del puerto difundieron durante todo el día “El Hijo de Nadie” en homenaje al genial artista que lograba transmitir la emoción de una España lejana con ese famoso diálogo cantado y que había muerto fulminado por un ataque cardíaco en un teatro de Valparaíso.
El locutor de una de estas audiciones anunció que la misa fúnebre sería al día siguiente en la iglesia de los Padres Capuchinos de Viña del Mar y que luego sería el sepelio en el cementerio de Santa Inés. La noticia me causó tal impacto que aquel día, en vez de ir al colegio, me escapé hacia Viña porque quería estar presente en la misa y en el funeral de ese artista, reconociendo desde el anonimato de una banca, los rostros desmaquillados y tristes de aquellas cantantes que lloraban a “aquel hombre del sombrero de ala ancha”.

Este es el relato que hace el escritor, investigador y cronista chileno Manuel Peña Muñoz en su libro de memorias “Valparaíso: la ciudad de mis fantasmas” (2004) recordando en primera persona como testigo presencial aquel luctuoso suceso acaecido en su ciudad natal el 12 de octubre de 1964 y que supuso la pérdida de uno de los artistas más afamados que Utrera dió al mundo: Juan Mendoza Domínguez, “Niño de Utrera”.

Este testimonio literario, que difiere sustancialmente con la versión recogida en las biografías publicadas del artista utrerano, y que, al menos, sustentaría que su fallecimiento se produjo en la ciudad de Valparaíso y no en la cercana Viña del Mar, es una de las importantes e inéditas aportaciones documentales que la plataforma cultural abierta Foro Flamenco “Utrera de…” quiere presentar y difundir para conmemorar el cincuentenario de la muerte de “Niño de Utrera”, efemérides que los promotores de la iniciativa consideran no puede ser ignorada por las instancias culturales y artísticas utreranas como lo fue la del centenario del nacimiento del artista en 2007.

El grupo de trabajo del Foro Flamenco ha realizado una exhaustiva labor investigadora que ha dado como resultado, además de la recopilación de apuntes biográficos desconocidos acerca del artista homenajeado que nos acercan a su vida y a su trayectoria artística, un interesante material fotográfico, cinematográfico, literario, publicitario y, sobre todo, fonográfico, que incluye la selección de las principales grabaciones dicográficas del artista remasterizadas digitalmente. Entre ellas, una auténtica joya del cante antiguo, extraída de un disco de pizarra fabricado en Barcelona en 1932 en el que Manuel Vega “El Carbonerillo” canta unos fandangos a dúo con “Niño de Utrera” acompañados con la guitarra del entonces “Niño” Sabicas.

Juan Mendoza Domínguez nació en Utrera el 23 de diciembre de 1907, en la calle Daóiz número catorce. Hijo menor de una familia numerosa y humilde conocida como “Los Cristos”, durante su infancia siempre cantaba mientras guiaba una piara de cabras despertando a su paso a quienes dormían, por lo que se ganó el apodo de “El Reloj” de su pueblo. Desde muy niño ya destacó por su original estilo de cante, quizás poco afín al de la tradición jonda utrerana, pero tan claro y sonoro como genial, sobre todo, en los fandangos tan del gusto de la época.
Porque, tal como reseña nuestro recordado cronista flamenco Manuel Peña Narváez, “Niño de Utrera también conforma la historia cantaora y artística de nuestro pueblo, junto a esos nombres ilustres, conocidos y reconocidos que adornan la constelación flamenca de esta tierra en el siglo XX.

No resulta fácil exponer en pocas palabras una semblanza del Niño de Utrera, quien posee una amplia biografía y un limpio historial artístico digno de enorgullecer al arte español.

Muy entre líneas recordaremos que ya era un cantaor famoso cuando se nos marchó por primera vez a recorrer el mundo, por sus grandes éxitos cosechados en los tablaos y escenarios españoles junto a Vallejo, Pastora, Marchena… con esos pentagramas musicales que componían las seis cuerdas mágicas de las guitarras de don Ramón Montoya y Sabicas, por su participación en la película “Rosario la Cortijera” (1935) junto a Estrellita Castro, de gran éxito popular y que hoy es considerada como un clásico del género folclórico español, y su participación en los prestigiosos concursos flamencos de la Copa Pavón en Madrid o la Copa Barcelona.
Marchó a Argentina en una compañía de arte en la que figuraban Carmen Amaya, Rosario y Antonio, Pena Hijo, Sabicas y allí, en tierras bonaerenses conoció a la artista española Trini Morén, a la que se unió artística y sentimentalmente, pese a estar casado en España con la bailaora utrerana María Manuela.

En Argentina, Juan Mendoza consiguió alcanzar la fama paseando en triunfo el nombre de Utrera por toda América, incluso la del norte, conquistando importantes galardones y -lo más significativo y digno de tener en cuenta- erigiéndose en embajador de nuestra España -a la que siempre admiró y quiso-, otorgando su amistad y apoyo a cuantos artistas españoles le visitaban.

De su desaparición aquel 12 de octubre de 1964, sus biografías han aseverado hasta ahora que le sorprendió la muerte en una de sus giras de despedida del público americano, en un ensayo en Viña del Mar (Chile) y que de allí, gracias a una labor encomiable del aficionado Antonio Domínguez y al Ayuntamiento de su pueblo, nos llegaron sus restos mortales , los que, tras las honras fúnebres al pie de su Virgen de Consolación, fueron depositados en un panteón del cementerio de Utrera el 20 de mayo de 1995.

Muchos ven en su figura artística solamente al cancionero, mas se puede demostrar que Juan Mendoza era un cantaor flamenco de gran calidad artística, con muchísimas grabaciones en las que tocaba todos los palos del cante, con las principales guitarras de la época como Niño Ricardo, Sabicas o Félix de Utrera. Cantaor de voz laína y dulce, en la línea “clara” del cante marcada por Pepe Marchena, y admirador de Chacón, Vallejo, la Niña de los Peines, Pepe Pinto o Juanito Valderrama. Fue un artista de la llamada ópera flamenca, una estética tenida por espuria por muchos tradicionalistas que desconocen o quieren ignorar que fue la dominante en el flamenco desde los años veinte hasta 1936, y estaba considerado, en los dulces sones de los cantes de ida y vuelta, muy principalmente en las colombianas y la milonga, como uno de los más fáciles y reconocidos intérpretes. El escritor y flamencólogo hispano-argentino Anselmo González Climent dijo de él: “Al presuntuoso fandanguillo y al orquestal cuplé, Juan Mendoza llegaba con delicadeza y con señorío, sin caer en la pecaminosidad del acento argentino, y que desligado temporalmente de su tierra, poseía el gran mérito de mantenerse puro y entero”. Lo define como un magnífico seguirillero y saetero, muy seguro en los estilos de Levante, espléndido malagueñero y cultivador del empaque formal de don Antonio Chacón.

Son muchas las plumas flamencas que coinciden en asegurar que si “Niño de Utrera” no hubiera estado tanto tiempo ausente de España, su nombre y su estilo habrían alcanzado cotas mucho más altas en nuestro país, como las alcanzó en tierras americanas, donde paseó triunfalmente el nombre de Utrera por los más prestigiosos escenarios y se convirtió en uno de los más afamados intérpretes de la canción española.

Con motivo de la conmemoración del cincuenta aniversario de la desaparición del versátil artista utrerano, que además de cantaor, cantante y empresario de espectáculos fue nuestro primer actor cinematográfico reconocido y figuró como intérprete en el elenco de varias obras teatrales de la época, el Foro Flamenco “Utrera de…” ha constituido una comisión organizadora de los actos que en su memoria y honor van a programarse. Está integrada por los miembros del Foro Flamenco José Jiménez Loreto, Joaquín Garrido -como coordinadores de dicha plataforma- y Gorka Fernández Vidal, periodista y editor digital; David Mendoza, sobrino bisnieto de “Niño de Utrera”, historiador, escritor y autor del libro “La campiña sevillana: Utrera y Juan Mendoza” (2010); Antonio Domínguez Rubio, autor de la obra biográfica “Juan Mendoza Domínguez, Niño de Utrera: Aquel hombre del sombrero de ala ancha” (1996) y uno de los promotores de la repatriación de los restos mortales del artista a nuestra ciudad en 1995; Severo Fernández, socio y ex-presidente de la Peña Cultural Flamenca “Curro de Utrera” que también participó en los actos oficiales de dicho traslado; y Maricruz Utrera, hija del legendario artista homenajeado y también cantante con una larga trayectoria artística en Argentina y otros países sudamericanos, que ofrece su respaldo al Foro desde su residencia en Buenos Aires.

El Foro Flamenco “Utrera de…” tiene previsto celebrar dos actos culturales con motivo de esta conmemoración, entre cuyas actividades se incluirán un cine-fórum, una conferencia-coloquio y una mesa redonda en la que se debatirá sobre la vida y obra artística de “Niño de Utrera”. Para la realización de dichos actos públicos, cuyas fechas y lugar se anunciarán próximamente, la entidad promotora contará con la colaboración de la Asociación Universitaria de Alumnos del Aula de la Experiencia, presidida por Miguel Arciniega, y especialmente con la de su Cátedra de Flamenco, auspiciada por el alumno Vicente Martín-Prieto. Utrera con sus artistas, Utrera con su flamenco.

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