2013 está marcado en los anales taurinos por ser el año del centenario de la alternativa de uno de los más grandes toreros que ha dado la historia: Juan Belmonte. Con motivo de tal efemérides se han celebrado ya exposiciones, presentaciones de libros, conferencias pero para rematar la importante fecha tenía que hacerse un evento que uniera toro y campo reuniendo el clasicismo y pureza de lo auténtico. Y la organización, a cargo de Javier Beca Belmonte (nieto de Juan Belmonte) y Kiko González Muñiz, no pudo pensar nada mejor que la elección de un “tentadero a campo abierto” que es una de las más emblemáticas faenas en el mundo de la ganadería de lidia y de la que Belmonte era un auténtico apasionado. Y fue todo un acierto por la importancia del acto y cómo todos respondieron a los organizadores que vieron compesados los esfuerzos de tantos meses de trabajo en llevar a más público esta bonita y más desconocida labor de campo.
Matadores de toros, garrochistas, maletillas y ganaderos de más prestigio y nombre, en la actualidad, estuvieron presentes el pasado sábado, 8 de junio, en la “Cuna del Toro Bravo”, en Utrera en cuyo término municipal se encuentra la finca “La Cobatilla” propiedad de la familia Murube. La elección de Utrera tampoco fue una casualidad pues de todos es conocida la relación tan estrecha que Belmonte tuvo con esta ciudad en la que era habitual verle tomando café en tertulias taurinas improvisadas en algunos de sus bares o las asíduas visitas al barbero por la cercanía de su finca “Gómez Cardeña” a la tierra de los mostachones. Allí pastaba su ganadería y muchos días, como ganadero, realizó tareas de acoso y derribo como las que se presenciaron este pasado sábado en “La Cobatilla”.
Perfecto anfintrión José Murube Ricard que puso toda la colaboración con la realización del evento desde el primer momento, para el que no solo puso su finca sino también algunas vacas para que fuesen tentadas.
Los verdaderos aficionados al toro pudieron disfrutar del tentadero a campo abierto donde se tentaron las vacas a la manera más tradicional casi en desuso ya. Un verdadero espectáculo en el que se vio como las reses eran sometidas al acoso y derribo, luego eran picadas y, finalmente, toreadas en el campo. Para realizar estas tareas no se podía buscar a cualquiera sino a los mejores y que, a su vez, estuviesen relacionados con Juan Belmonte. El matador de toros más reconocido en la actualidad, Morante de la Puebla, fue uno de los invitados a este tentadero y no sólo por el buen momento profesional que atraviesa sino porque este joven matador de toros es el que, físicamente, cultiva esa imagen de torero clásico, de otras épocas y, al igual que el “Pasmo de Triana” es muy habitual verle con un puro siguiendo las faenas de campo.
Los garrochistas juegan un papel muy importante en el tentadero a campo abierto y siguen desarrollando su tarea en pleno siglo XXI tal como describiera José Navarrete, en 1879, en un fragmento del libro “El drama de Valle – Alegre”. El objeto del garrochista en el acoso y derribo no es otro que “parar los pies al becerro a fin de que se defienda, pues de otro modo huye haca la querencia”. Y esto es lo que hicieron las colleras formadas por los garrochistas: Antonio Miura, Ernesto Campos Peña, Luis Erquicia e Ignacio Sánchez Ibargüen. Este último hizo vivir a los asistentes uno de los momentos más emotivos del día cuando, coincidiendo con su ochenta cumpleaños, dio la alternativa a su nieto.
Después del acoso y derribo había que picar a las vacas para seguir el protocolo que marca cada tentadero. A caballo Juan Muruve, Eduardo Cid, de la saga de picadores de Los Palacios y Villafranca, y el utrerano Cristóbal Cruz, hijo de Aurelio que fue garrochista con Belmonte en su finca de Gómez Cardeña.
El matador de toros del momento Morante de la Puebla toreó en el campo tan solo como él sabe hacer: dibujando verónicas de las que paran el tiempo y largos muletazos al estilo de su toreo más clásico.
El otro torero que no quiso faltar a esta cita fue Antonio Ruiz “Espartaco Padre”, matador de toros ya retirado pero muy vinculado a Juan Belmonte pues trabajó en Gómez Cardeña estando muy cerca del torero de Triana. Espartaco Padre demostró que sigue estando en forma y se atrevió, como un joven más, con el toreo en el campo.
Juan Antonio Ruiz “Espartaco” acudió a este tentadero a campo abierto en calidad de ganadero pero como el gusanillo siempre se lleva por dentro no se resistió a ponerse delante de una de las vacas y demostrar el toreo que sigue amasando.
Y otra ganadería presente en el evento y que no podía faltar fue la utrerana de Guardiola.
Pero la sangre taurina no se pierde en la familia Belmonte y en el tentadero se destapó como maletilla Ferrater Beca, joven promesa de los Belmonte.
El evento contó con el patrocinio de San Pablo Motor (Concesionario oficial BMW en Sevilla) y Padilla Crespo Sombreros. El gerente de San Pablo motor se mostró muy contento de haber podido apoyar este evento.
Para poner punto y final a esta jornada de campo se realizó una entrega de reconocimientos a los participantes que estuvo conducida por el periodista Juan Belmonte. Como recuerdo se llevaron unos fabulosos cuadros de estampas del toro en el campo, obra de Abraham Pnto. Este utrerano se ha especializado en la pintura rápida, por los diversos concursos a los que acude, y lo demostró en el tentadero donde en, directo y tiempo casi récord, pintó dos cuadros.
