
La decisión fue adoptada por la junta de gobierno de la hermandad tras analizar los partes meteorológicos, que anunciaban precipitaciones durante la tarde. Con ello se buscó proteger tanto las cruces elaboradas por los niños participantes como garantizar la seguridad de los asistentes.
Recorrido por el interior de la basílica
Aunque no pudieron verse los tradicionales “pasitos” recorriendo las calles del barrio, el ambiente festivo se mantuvo dentro del recinto salesiano. Allí se vivió una jornada marcada por la ilusión de los más pequeños, auténticos protagonistas de una tradición que alcanza ya su edición número 43.
El interior de la basílica acogió el sonido de las bandas, las flores y el trabajo realizado por los jóvenes “costaleros” y “capataces”, reflejando el arraigo que esta cita mantiene entre la cantera cofrade utrerana.
Durante el certamen, el jurado valoró aspectos como la creatividad, el exorno floral y la técnica de las cruces presentadas por los participantes. Además, familiares y acompañantes llenaron el recinto para respaldar y aplaudir el esfuerzo de los niños y niñas que participaron en esta edición.





