La Peña Cultural Flamenca Curro de Utrera, entidad organizadora del Festival del Mostachón, ha reconocido a la bailaora sevillana Cristina Hoyos por “ser una artista fundamental en la evolución del género y haber contribuido a insuflar vida nueva a la tradición, a más de formar parte de los momentos más fructíferos de la historia del flamenco”.
El XXXIV Festival del Mostachón ha sido unos de los mejores, pues tanto el cartel como el público, que llenaba el teatro, estuvieron a la altura de la homenajeada.
Alicia Gil acompañada por Lito Espinosa, a la guitarra, fue la encargada de abrir la noche de arte sobre el escenario del Teatro Municipal Enrique de la Cuadra.
Alicia Gil, que está a las puertas de presentar su primer trabajo discográfico, demostró “seguridad, fluidez y limpieza ejecutora, sin olvidar el modo con que brindó un resultado dinámico no exento de sobriedad en los tangos, soleá de Triana y cuplé por bulerías, evidenciando ser una artista de vocación y una cantaora lanzada a la búsqueda constante de la delicadeza expresiva”.
Antonio Reyes, por su parte, es “siempre una garantía de éxito junto a Diego Amaya. Se encuentra en plena forma y llevando los cantes a su mayor eficacia interpretativa”,
Toda su actuación tuvo “un enfoque general orientado a secuestrar la atención del espectador que lo aplaudió a rabiar, sin propiciar un solo momento de decaimiento”.
Llegó, tras su actuación, el momento del más que merecido homenaje a Cristina Hoyos. Manuel Martín Martín, presentador del festival, fue quien glosó la figura de la maestra del baile, esta sevillana de la calle Vírgenes, que recibió la insignia de oro de la Peña Cultural Flamenca Curro de Utrera de manos de su presidente Enrique Yerpes. La delegada municipal de Cultura, Carmen Cabra, fue la encargada de cerrar este acto por parte del Ayuntamiento de Utrera.
Cristina Hoyos estuvo acompañada y respaldada por otros artistas, además de los que formaban parte del cartel, que no quisieron faltar como los bailaores Juan Antonio Jiménez, Pepa Montes, Manuela Ríos o Jesús Ortega, el guitarrista Ricardo Miño y su hijo Pedro Ricardo, pianista, y los numerosos aficionados que llegaron de otras localidades, además del pintor Juan Valdés y el exconsejero de Cultura, Juan Manuel Suárez Japón.
Tras el homenaje, llegaba el turno del cante, pero “cante con mayúsculas, sin artificios, como el que propuso Pedro el Granaíno, sin fisura en su planteamiento y teniendo por guía la garantía de Patrocinio Hijo”.
Ponía el punto final a esta trigésimo cuarta edición del Festival del Mostachón, Luisa Palicio, una bailaora “acompañada de una ejecución tan limpia y precisa que es un monumento a la poesía en movimiento”.
Luisa Palicio, con la guitarra de Miguel Pérez, conformó una actuación ”basada en lo bien hecho y estimulando visual y cognitivamente al público, con movimientos ejecutados con precisión y delicadeza y proyectando la imagen del baile que resuena belleza”.
