La plaza de toros de La Mulata vivió este sábado 5 de septiembre una tarde de grandes triunfos con motivo de las fiestas patronales de Nuestra Señora de Consolación. Con más de media entrada en los tendidos, Sebastián Castella, David de Miranda y Curro Durán protagonizaron una corrida en la que los tres espadas consiguieron premios importantes ante toros de la ganadería de Virgen María.
Gran triunfo para Sebastián Castella

Castella se encontró en primer lugar con «Vicente», un toro noble que le obligó a trabajar la faena de manera progresiva. El diestro consiguió imponerse al animal con la muleta y, después de una estocada contundente, obtuvo las dos orejas.
Con el cuarto de la tarde, «Nervioso», el francés ofreció una actuación todavía más rotunda. Tras someterlo inicialmente con el capote, desarrolló una faena de cercanía y temple con la muleta, aprovechando al máximo las posibilidades de un toro al que le faltó algo de transmisión. Una estocada recibiendo puso el punto final a su actuación y le permitió cortar otras dos orejas.
David de Miranda y su destaca actuación

Su segundo turno, con «Manifiesto», resultó mucho más complicado. El quinto toro mostró poca clase y ninguna transmisión durante los distintos tercios. De Miranda intentó encontrar soluciones por ambos pitones y mantuvo una actitud decidida ante un animal que ofreció pocas opciones. Su esfuerzo fue reconocido con una fuerte ovación por parte del público.
Curro Durán regresa a Utrera

Durán comenzó su tarde con «Fanático», un toro noble de Virgen María que fue perdiendo fuerza durante la faena. El utrerano supo aprovechar sus condiciones, extrayendo los pases de uno en uno tanto con la mano derecha como con la izquierda. Después de dos pinchazos, consiguió una gran estocada que hizo caer al animal de forma fulminante. El público premió su actuación con una oreja.
El sexto, «Pausado», permitió a Curro Durán volver a mostrar su capacidad. Estuvo bien con el capote a la verónica y su cuadrilla destacó en el tercio de banderillas. Con la muleta, el torero local realizó una faena de nivel ante un toro noble pero que fue a menos, con escasas fuerzas y poca transmisión. Pese a ello, consiguió conectar con los tendidos y, tras una estocada fulminante, cortó las dos orejas.



















