En el que puede ser uno de los últimos plenos de la actual corporación municipal, que se celebró en la mañana de este pasado jueves, se aprobó el acuerdo entre el Ayuntamiento de Utrera y el Consorcio de Aguas del Huesna, donde participa la Diputación de Sevilla. Este anuncio lo ha realizado el alcalde de Utrera, Francisco Jiménez, en la visita guiada que se ha hecho con los medios de comunicación locales, a la Casa Surga.
Para Jiménez la aprobación de este acuerdo por parte del pleno hace posible que se pueda “zanjar esa polémica, se reconoce la deuda pendiente con Utrera y uno de los aspectos claves y fundamentales era que esta casa pasa a ser titularidad del Ayuntamiento”.
El alcalde declaró que se sentía “contento y orgulloso” porque en estos años se ha recuperado para Utrera y “se ha puesto en valor” el Antiguo Bar Limones, se está acometiendo la restauración del Palacio de los Cuadra, el de los condes de la Maza (actual Biblioteca Municipal), así como el Castillo y la Casa Surga, para la que de cara al futuro espera “poder llevar a cabo un concurso de ideas que pueda mostrar las posibilidades de este inmueble”.
Antes del comienzo de la visita el historiador Javier Mena dio unas pinceladas históricas de la Casa Surga, remontándose a los datos más antiguos cuando llegó a Utrera Manuel Hernández como regidor perpetuo del Cabildo de Utrera, ciudad en la que murió en 1770. Entre sus propiedades más significativas era esta casa de la Vereda, antiguo Arrecife que era una de las vías más importantes en el tránsito de personas al unir Cádiz con Sevilla. Y en ese enclave se construyó esta casa con influencias barrocas que dejó en herencia a sus dos hijos.
En 1974 se le dio a la Casa Surga la máxima catalogación que podía admitir el edificio que fue declarado Bien de Interés Cultural, entonces considerado Monumento Histórico Artístico con los que se garantizaba que no podía demolerse.
Sobre la actuación realizada por la empresa Estudio y Ejecuciones” sobre la Casa Surga, Mena la ha calificado de “magnífica” porque se ha empezado la restauración consolidando “desde arriba a abajo y desde abajo a arriba”. La primera crujía es lo más significativo y la revisión de la cimentación que “está bastante bien”, consolidándose todo lo que la estructura de la casa. Se ha sustituido los forjados, las vigas de madera y a la cubierta se le ha hecho armadura nueva, además, de consolidar e impermeabilizar los muros.
