
La sesión, cercana y participativa, giró en torno a una idea muy clara: cumplir años es inevitable, pero perder calidad de vida no lo es. Y en ese camino, el entrenamiento de fuerza juega un papel fundamental.
La fuerza como aliada del día a día

Trabajarla de forma adecuada y progresiva ayuda a frenar el deterioro natural de la edad, mejora la masa muscular y ósea, protege frente a lesiones y aporta energía para el día a día. Además, el ejercicio también tiene un impacto directo en el estado de ánimo, el descanso y la salud cardiovascular.
Al respecto de ello, durante la charla, el profesor universitario Adrián Feria Madueño señaló tres tipos de salud: física, mental y social, tres aspectos que hay que cuidar para poder mantener hábitos normales tales como ir a tomar un café o realizar ciertos movimientos básicos con el cuerpo.
Especial atención a la mujer
Uno de los bloques más destacados estuvo dedicado a la mujer y a cómo los cambios hormonales a lo largo de la vida, especialmente en la menopausia, influyen en el cuerpo. Se habló de la importancia de entrenar con sentido, de cuidar el suelo pélvico y de romper con la idea de que el ejercicio femenino debe limitarse a movimientos suaves o únicamente enfocados en la estética.
El mensaje transmitido por la entrenadora personal Araceli Regajo Gómez fue claro: el objetivo no es solo verse bien, sino sentirse fuerte, capaz y saludable en cada etapa de la vida. Y sobre todo, evitar que la mujer tenga el pensamiento de que “el ejercicio no es para mí” solo por haber seguido unos ejercicios o rutinas inapropiados.
Un programa adaptado y para todos

Desde el club recuerdan que sus instalaciones están abiertas a toda la ciudadanía y que cualquier persona interesada puede informarse sin compromiso.
Porque, como se destacó durante la jornada, nunca es tarde para empezar a cuidarse. Y a veces, dar el primer paso es lo único que hace falta para ganar años… pero sobre todo, calidad de vida.
