El próximo jueves, 1 de mayo, tras la celebración de la misa pontifical en honor de Ntra. Sra. de Consolación por el cincuentenario de su Coronación Canónica, se inaugurará un mural cerámico conmemorativo con la imagen de la Patrona de Utrera que se instalará en la fachada de la capilla de San Francisco, en la plaza del Altozano.
El mural, realizado por la ceramista Rafaela Salmerón Vega, es de forma rectangular de 165 por 120 centímetros y está compuesto por ochenta y ocho azulejos de 15 x 15 X 0,8 cm, en pasta roja. Se ha trabajado utilizando la técnica de sobre baño, o mayólica, en distintos tonos basados en los colores propios de la cerámica sevillana de los siglos XIX y XX.
Como tema principal se representan las imágenes de la Virgen de Consolación y el Niño Jesús, tal y como se engalanaron para la ceremonia de apertura del Año Jubilar: coronada y con las ráfagas nuevas, vestida con el traje de seda bordado con distintos motivos florales y manto azul; y adornada con la medalla de Utrera. Todo ello con los colores propios de cada motivo.
Las figuras aparecen un poco giradas hacia la izquierda sin llegar a los tres cuartos, de manera que parecen señalar el camino hacia el Santuario, haciendo alusión al comienzo de la peregrinación. La imagen principal se enmarca entre los varales que aparecen en el camarín de la Virgen.
Como tema secundario, en la zona inferior de este mural se dispone la siguiente leyenda: “La ciudad agradecida a su patrona, Ntra. Sra. de Consolación, en el 50 Aniversario de su Coronación. 1 de mayo de 2014. Año Jubilar”.
A modo de fondo, aparecen la capilla de San Francisco y el Santuario de Consolación, el primero por ser su fachada la zona donde irá colocado este mural y como comienzo de la peregrinación o paseo hacia el segundo, el templo que acoge a la Virgen. Ambos se tratan de forma suave, con aguadas de los colores correspondientes a los propios de cada edificio, de manera que no resten importancia a la frase.
Para enmarcarlo, se encuadra entre ramos de las flores que habitualmente se asocian a esta imagen de culto: nardos, rosas y azucenas blancas, también trabajadas en color. Todo el mural está rodeado del mismo tipo de cenefa, tanto en forma como en tonos, que aparece en el cartel de la calle donde está prevista su colocación y que lleva como rótulo: Virgen de Consolación. Según la autora, de esta manera se pretende establecer una relación visual entre ambos. A su vez, el paso de la cenefa hacia los temas representados se hace colocando una franja de color azul, conectando ésta última con los distintos motivos desarrollados en el mural.
La técnica y tamaño de mural enlazan con los ya existentes en esta fachada sin que provoque un impacto visual, respetando en todo momento el entorno y la consideración de casco histórico del lugar.
Si bien la técnica de decoración sobre baño en esmalte blanco opaco; y el tema religioso, tal y como se tratan en este caso, pertenecen a manifestaciones o estilos artísticos anteriores a esta época, se rompe la línea argumental en cuanto a que no se usan enmarcaciones arquitectónicas ni las figuras aparecen rodeadas de ángeles.
Se usan motivos decorativos que han sido incorporados a la imagen de la Virgen recientemente para contextualizar la época en que se realiza este mural, como son las ráfagas, los varales, las distintas joyas y la manera en que se vistió para la ocasión antes mencionada, así como distintos elementos incorporados a los edificios religiosos que se disponen en la zona inferior. También se define la diferencia con respecto a los que se encuentran situados en la misma fachada en cuanto al mensaje o tema que se trata: los primeros hacen referencia a la Pasión de Cristo mostrando las figuras con una expresión de dolor, mientras que el nuevo tiene un carácter festivo y de acogimiento, se presenta como una invitación a realizar el camino hacia el Convento de Consolación.
Para proceder a su instalación, el ayuntamiento cuenta con la autorización de Ignacio Guillén Montoto, director espiritual de las hermandades de Consolación y Vera-Cruz, esta última con sede canónica en la capilla de San Francisco, párroco de Sta. María de la Mesa, feligresía a la que pertenece la capilla en la que se va a instalar dicha cerámica. La autorización cuenta a su vez con el visto bueno de los técnicos del Arzobispado de Sevilla y de la Comisión Local del Casco Histórico.
