
La jornada puso el broche final a los cultos eucarísticos desarrollados durante los días previos y volvió a reunir a numerosos fieles, hermandades y visitantes en torno a una de las manifestaciones públicas de fe más importantes de la localidad. El cambio de horario favoreció una mayor comodidad para participantes y asistentes, alejando la celebración de las altas temperaturas que suelen acompañar estas fechas.
Eucaristía previa

Durante la eucaristía, el Coro Auxilium de Los Salesianos de Utrera, fundado por José Manuel Espinosa, fue el encargado de implementar el apartado musical al acto. Su actual director, Miguel Ángel Rodríguez Villacorta, comentó que “ha sido un placer montar este repertorio para el Corpus Christi, sé que el pueblo agradece cada vez que cantamos”.
Salida procesional

Uno de los aspectos más destacados de esta edición fue precisamente la presencia de la Virgen del Dulce Nombre luciendo nuevamente su característica ráfaga procesional tras la restauración integral realizada en los últimos meses. La recuperación de esta pieza patrimonial permitió a los fieles contemplar de nuevo uno de los elementos más reconocibles del ajuar de la imagen.
Recorrido transitado

Como es tradición, numerosas viviendas y establecimientos engalanaron el recorrido con altares, flores, colgaduras y distintos elementos ornamentales para recibir el paso del Santísimo Sacramento, contribuyendo a realzar una celebración profundamente arraigada en la vida religiosa y cultural de Utrera.
La procesión concluyó en torno a las diez de la noche, poniendo fin a una jornada que combinó devoción, patrimonio y tradición. El estreno del formato vespertino dejó una valoración positiva entre participantes y asistentes, consolidando una nueva forma de celebrar el Corpus Christi en Utrera sin perder la solemnidad y el significado que caracterizan esta festividad.










