
La muestra, organizada por la Asociación Cultural La saeta no se pierde con la colaboración de la Fundación del Antiguo Hospital de la Santa Resurrección de Utrera, fue inaugurada este lunes en pleno tiempo de Cuaresma. Durante el acto de apertura, la presidenta de la asociación, Consolación García Segovia, dio la bienvenida a los asistentes y destacó el entusiasmo con el que se ha preparado esta segunda iniciativa dedicada a las devociones privadas.
Según explicó, la intención de la exposición es mostrar al público imágenes que normalmente permanecen en el ámbito doméstico. Muchas de ellas forman parte de altares familiares y han pasado de generación en generación, por lo que rara vez pueden contemplarse fuera de sus hogares.
En total, la muestra reúne 20 piezas entre representaciones marianas, cristos y escenas vinculadas a la Pasión. Entre ellas se encuentran obras realizadas por el imaginero carmonense Miguel Ángel Valverde, así como trabajos de artistas locales como Gonzalo Quesada o Encarnación Hurtado, autora de una réplica del Cristo del Perdón de Utrera. También puede verse una réplica de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Utrera, junto a otras imágenes de procedencia familiar cuyo autor se desconoce debido a su antigüedad.
Horario de visita

El programa incluye además una mesa redonda prevista para el sábado a las 12:00 horas, en la que participarán los artistas Gonzalo Quesada, Sebastián Martínez Zaya y Miguel Ángel Valverde, autor de dos de las obras presentes en la muestra.
Asimismo, durante los días de apertura se han programado visitas concertadas de centros educativos, con el objetivo de acercar a los más jóvenes estas manifestaciones de religiosidad popular y el valor patrimonial que conservan muchas familias en sus hogares, así como la colaboración con Proyecto Oberti de el Colegio Salesiano el próximo 26 de marzo a las 20:00 horas.
Desde la organización se anima a utreranos y visitantes a acercarse a la exposición y descubrir de cerca estas piezas. Según indicó la presidenta de la asociación, contemplar los detalles de estas imágenes y conocer el cuidado con el que se conservan en el ámbito familiar permite apreciar mejor el valor devocional y artístico que atesoran.





