
El homenaje tuvo lugar tras la cena, en una velada organizada por la collera formada por David Alé, Rafa Gil, José Antonio Díaz y Antonio Alé, que diseñó un menú muy valorado por los asistentes. La propuesta gastronómica incluyó, entre otros entrantes, aceitunas gordales aliñadas, longaniza fresca al horno con tomates cherry, pintxo de pez espada con kikos, tartar de morcón y distintas elaboraciones con pan de pasas Obando, combinadas con miel y queso de cabra, salmón al eneldo o mozzarella con tomate cherry y pesto.
En los platos principales se sirvieron especialidades como lasaña fría de boquerones al estilo Etxanobe y mejillones franceses de roca con toque picante; a continuación, tallarines con langostinos, gulas, ajetes y setas; y como segundo, dorada de estero a la sal acompañada de espinacas con bechamel. El cierre dulce llegó con un tiramisú aromatizado con crema de café y brandy.
Más allá de la propuesta culinaria, el momento central de la noche fue el tributo a la familia Obando. José Miguel Rivero fue el encargado de anunciar la sorpresa, subrayando que la Hermandad deseaba reconocer no solo la calidad de la cena, sino también la aportación de una saga empresarial muy vinculada a la vida local.
Una marca con más de 60 años de historia

También se puso en valor la labor de Víctor y Jaime Obando, representantes de la segunda generación, que han consolidado el proyecto y ampliado su proyección fuera de España sin perder su arraigo utrerano. Se destacó igualmente el compromiso constante de la familia con iniciativas sociales y culturales de la localidad, señalando su colaboración habitual en numerosos eventos.
El homenaje concluyó con la entrega de una placa conmemorativa en reconocimiento a su trayectoria en el sector de la panadería y a su contribución al nombre de Utrera.
En nombre de la familia, Jaime Obando agradeció el gesto y recordó la figura de su padre como referente del proyecto. Explicó que la empresa continúa creciendo de la mano de los seis hermanos y avanzó que próximamente darán a conocer una noticia que calificó como “una gran sorpresa para Utrera”.
La velada se cerró con un brindis dedicado a la memoria del fundador, a la familia homenajeada y al futuro de una firma que, más de sesenta años después de su creación, sigue siendo uno de los referentes empresariales de la ciudad.
