
En su comunicado, la corporación expresaba “el más sentido pesar” por la pérdida de la artista, extendiendo sus condolencias a familiares y amigos y elevando oraciones por “el eterno descanso de su alma”.
Nacida en Utrera, tierra que ha dado algunas de las figuras más determinantes del flamenco, Inés creció entre sones, tradición y memoria. Era sobrina de las legendarias Fernanda y Bernarda de Utrera, referentes incuestionables del cante gitano. Desde niña se empapó en su entorno familiar de esa forma única de entender el flamenco, cargada de emoción, raíces y verdad.
Quienes la trataron la recuerdan como una mujer cercana, de trato amable y carácter sencillo. Su voz, personalísima y de gran pureza, era reconocida en cualquier rincón de su ciudad, reflejando la esencia de su identidad gitana y de la herencia artística que recibió.
Inés Suárez Jiménez: Una trayectoria marcada por la autenticidad

A lo largo de los años, Inés de Utrera fue una figura respetada en los ambientes flamencos por la hondura de su cante y por mantener viva la tradición familiar sin perder su sello propio.
Su pérdida deja un vacío notable en el panorama flamenco local. Utrera despide a una artista que supo conservar y transmitir un legado único, la voz de una estirpe que ha engrandecido la historia del cante. Tal y como recoge uno de los textos que mejor definen su esencia, Inés “encarna y reencarna las esencias andaluzas en su plenitud”, llevando en su sangre “la raza de una familia de tradición flamenca y la voz de un ángel que vive en la tierra”.
La memoria de Inés de Utrera permanecerá viva en su ciudad y en la herencia imborrable de una familia que es ya patrimonio del flamenco.
Desde UVITEL, mandamos nuestro más sentido pésame a familiares y allegados. Descanse en paz.
