
Trinidad, Redentor Cautivo y Gitanos protagonizaron un jueves santo y madrugá, pese a ciertos contratiempos, se desarrolló con brillantez, dejando estampas imborrables.
Trinidad
La tarde comenzaba con la salida de la Hermandad de la Trinidad desde la calle La Fuente. Este año, la cofradía se vio obligada a modificar su itinerario habitual debido a las obras en la calle San Fernando, lo que impidió su tradicional paso por el Arco de la Villa. Sin embargo, la hermandad supo adaptarse con acierto y ofreció una estación de penitencia muy destacada, marcada por la elegancia de su cortejo y el buen hacer de sus cuadrillas.
Con más de 300 nazarenos, la cofradía trinitaria puso en la calle sus dos pasos: el del Santísimo Cristo de los Afligidos, dirigido por Toni Ortiz Apresa, y el de Nuestra Señora de los Desamparados, con Curro Sánchez-Noriega Jiménez al frente. Ambos pasos lucieron con nuevas incorporaciones en su patrimonio, como el faldón delantero, diversos elementos bordados y varios candelabros tallados en madera.
Cautivo

Gitanos
Ya en la madrugada del Viernes Santo, la Hermandad de los Gitanos inició su estación de penitencia desde la iglesia de Santiago el Mayor. Sus dos pasos, el del Cristo de la Buena Muerte y el de Nuestra Señora de la Esperanza, fueron llevados con temple por sus cuadrillas.
Este año, la hermandad presentó diversos estrenos, como nuevas cartelas en plata y la finalización de los respiraderos del paso de la Virgen, además de mejoras en el paso del Cristo. Con más de 240 nazarenos, la cofradía llenó de música y color las calles de Utrera.









