La rápida actuación y precaución de una vecina de Utrera evitó que fuese estafada con el viejo recurso de al revisión del butano. Hace escasos días recibía la visita de dos varones, uniformados con indumentaria similar a la de los operarios de la compañía habitual, que le solicitaron pasar al interior de su vivienda para realizar una revisión del butano.
Alertada por la creciente oleada de timos de este tipo que se vienen produciendo, decidió hacerlos esperar en la puerta mientras llamaba a la empresa para confirmar que no habían enviado a nadie y seguidamente a la Guardia Civil.
Al oír la llamada los presuntos estafadores se dieron a la fuga, y para cuando llegaron los agentes ya habían desaparecido, por lo que la denuncia ni siquiera pudo realizarse al no hallarse hecho delictivo.
Según datos facilitados por la propia empresa suministradora del servicio a UVITEL “no es un caso aislado, sino que son muchas las llamadas que llegan de este tipo durante todo el año”. De hecho, el pasado mes enero tuvieron constancia de timos de hasta 400 euros. Al respecto quieren dejar constancia de que “la revisión es algo voluntario que tiene que solicitar el cliente y en ninguna circunstancia ser obligado a ello”.
Las personas mayores, más vulnerables y fáciles de engañar suelen ser las víctimas escogidas para cobrar de más o para aprovechar un descuido y robar en el domicilio, ya que aprovechan la circunstancia de que muchas de ellas viven solas en su domicilio.
Los estafadores suelen ir con vestimenta propia de la empresa de gas para obtener credibilidad. En caso de que la víctima manifieste sus dudas sobre la necesidad de la revisión, facilitan un teléfono para que se pueda asegurar de que todo es correcto. En estos casos, se cree que el número proporcionado es el de un compinche que se encargaría de informar al cliente de forma errónea sobre la necesidad de revisión o una avería ficticia. La cuantía estafada puede oscilar desde los 40 euros de una reparación hasta más de 400 euros con la realización de un nuevo contrato.
Frente a ello, los profesionales aconsejan llamar al número habitual de la empresa para ratificar que no han enviado a nadie, no dejar entran a los individuos en el domicilio y en ningún caso firmar ningún documento ya “la firma sirve de consentimiento de todas las clausulas”. Si han caído en la trampa y lo han descubierto demasiado tarde ya solo pueden denunciar lo ocurrido ante la Policía.
