El 3 de noviembre era el día que se eligió para celebrar el festival benéfico para Ribana, esta niña utrerana que con solo 11 años necesita un trasplante de médula para luchar contra la leucemia.
Ese día se convirtió en toda una fiesta en la plaza de toros de La Mulata, ya no solo por las actuaciones de los artistas, que de forma altruista colaboraron en el escenario, sino también porque ese día, la madre de Ribana dio a conocer que ya había aparecido un donante de médula compatible.
Noticia que Consolación Fernández conocía desde hacía unos días, pero que hasta que no se hubiese hecho efectiva la donación no podía dar a conocer.
Ribana, acompañada como siempre de su madre, ya está ingresada en el Hospital Virgen del Rocío, aislada y sometida a este tratamiento que culminará con el trasplante. Serán 30 o 40 días de aislamiento pero con la esperanza y la ilusión puestas en el comienzo de una nueva etapa.
