Hoy por hoy con Rafael de Utrera estamos ante el más internacional de los artistas flamencos que ha dado esta localidad en los últimos tiempos. Cantaor que lo mismo acompaña a Paco de Lucía (con quien realizó una de las más importantes giras del recordado maestro de la guitarra, con el que se llevó la sorpresa de que le llamara para compartir escenario 120 galas), que a Vicente Amigo (con quien anda de gira mundial), o en solitario se recorre el mundo con sus cantes e imparte clases como hace poco hizo en Tokyo.
25 años de profesión que le han hecho recorrer el mundo varias veces obteniendo el gran reconocimiento del público y hasta las críticas, y aún así él dice que sigue aprendiendo, que le queda mucho por aprender. Su humildad y disposición hacia todos siempre van por delante cuando te sientas a hablar con Rafael de Utrera, nombre artístico que, además, le puso el público y los compañeros de profesión, pues en sus principios siempre se referían a Rafael como “ese niño de Utrera”.
Ahora a sus 43 años ha llegado a la Bienal de Flamenco de Sevilla, más asentado y para quedarse en el corazón de todos los que, este 28 de septiembre, han disfrutado de su poderosa garganta y la verdad de sus cantes en su espectáculo en solitario en la Iglesia de San Luis de los Franceses, para el que las entradas estaban agotadas desde el pasado mes de febrero, en solo quince días de haberse puesto a la venta.
Nervios para presentarse ante el público y la crítica, esta última que este año está siendo demasiado dura con los artistas y con la propia Bienal, y más cuando ya había actuado acompañando a Vicente Amigo en este ciclo el 17 de septiembre.
Horas después de este espectáculo y tras haber amanecido un nuevo día, Rafael de Utrera, disfruta de su actuación y se muestra satisfecho por la conexión con el público que hizo que fuese improvisando un gran repertorio de cantes entre los que no faltó el mítico “Señorita” homenaje que hace a su paisano Enrique Montoya y que interpreta magistralmente. La emoción en la cara de los espectadores y amigos es el mayor premio que se lleva de este paso por la Bienal de Sevilla.
La carrera de Rafael de Utrera continuará con su gira que le llevará a diferentes puntos de los continentes europeos y americanos, como por ejemplo Holanda, dentro de la gira con el maestro Vicente Amigo, o el caso de Miami, en esta ocasión el utrerano en solitario. Así finalizará este 2016 para el utrerano, un año que él considera “está siendo muy especial”.
Al mismo tiempo está inmerso en la grabación de un nuevo disco, al que solo le faltan cuatro temas para cerrarlo, que espera esté terminado en el mes de diciembre y salga al mercado en la próxima primavera.
Rafael reside en Morón de la Frontera, localidad en la que junto a su mujer, la bailaora Carmen Lozano, está al frente de un Centro de Arte y donde se siente como en su propia casa. En ese lugar se valora su arte. Este año actuó en la edición cincuenta del Gazpacho de Morón y hasta ha recibido un homenaje en su feria. Pero Rafael está orgulloso de Utrera, de ser utrerano y pasear el nombre de esta localidad que lo vio nacer por todos los rincones del mundo.
