Fin de semana intenso y muy esperado por el utrerano Marco Antonio Fernández, que con inmensa ilusión fue ordenado sacerdote el pasado sábado, 29 de junio, en la Santa Iglesia Catedral de Sevilla, junto a cinco compañeros del Seminario. Al día siguiente celebraría en su Utrera natal, concretamente en la Parroquia de Santiago el Mayor, su Primera Misa ante la imagen de Nuestra Señora de las Lágrimas de su Hermandad del Silencio.
El sábado 29 de junio, festividad de San Pedro y San Pablo, ante el Altar del Jubileo de la Santa Iglesia Catedral de Sevilla el arzobispo ordenaba sacerdote a seis jóvenes y entre ellos al utrerano Marco Antonio Fernández. Tras la lectura del Santo Evangelio en el que Jesús dice a Simón las palabras: “sobre esta Piedra edificaré mi iglesia” comenzaba la ceremonia de Ordenación Sacerdotal, que comienza con la llamada de un diácono a los que van a ser ordenados presbíteros y éstos se acercan.
La homilía del Arzobispo de Sevilla estuvo dirigida a los que ese día daban el gran paso de consagrar su vida a Dios.
Finalizada la Homilía llegó el momento de que los que iban a ser ordenados sacerdotes pasaran uno a uno prometiendo “obidiencia y respeto”. Imposición de manos sobre las cabezas para que el Señor los llenara de sabiduría a los nuevos presbíteros que tras recibir la bendición del Arzobispo son ayudados por sus familiares a vestir las ropas de sacerdote para ser ungidas sus manos con el óleo y sosteniendo la patena y el cáliz en las manos para recibir la gracia divina para consagrar.
Tras la ordenación sacerdotal de Marco Antonio Fernández, D. Diego Pérez Ojeda quiso hablar de sus impresiones y sobre el nuevo sacerdote utrerano. Para D. Diego Pérez esta es una ceremonia hermosa y solemne que sirve para “renovar la ordenación y los votos ayudando a reavivar la vocación a la que el Señor nos llamó un día”.
El Vicario Episcopal de la Zona Este de Sevilla y Párroco de Santa María de la Mesa dijo sobre el nuevo presbítero, Marco Antonio Fernández que “quien lo ha tratado sabe bien que es una buena persona, entregado y servicial, lo que supone una buena base y materia prima para ejercer el ministerio sacerdotal”.
Por su parte Marco Antonio Fernández estaba feliz y muy ilusionado en las primeras declaraciones realizadas tras ser ordenado presbítero junto a cinco compañeros suyos de Seminario que han vivido este proceso de preparación. Para el utrerano la fecha del 29 de junio será siempre señalada como “un día inolvidable” en el que su vida empieza a cambiar. Daba gracias a Dios por haber culminado y tirado para adelante con su vocación.
El domingo, 30 de junio, en la Parroquia de Santiago el Mayor, Marco Antonio Fernández celebraba su Primera Misa. El Altar estaba presidido por la imagen de Nuestra Señora de las Lágrimas, dolorosa titular de la Hermandad del Silencio de la que es hermano el nuevo presbítero. La iglesia estaba llena de familiares, amigos y utreranos en general que querían ser testigos de esta importante efemérides.
En la homilía d. Diego Pérez Ojeda hizo referencia a que la Mesa del Altar de la Parroquia de Santiago ha sido el lugar de la primera misa de muchos utreranos y añadió que no se trataba de un homenaje a Marco sino de la celebración de la Eucaristía, bendecir a Dios y dar gracias por el don del Sacerdocio.
Tras la eucaristía Marco Antonio Fernández se dirigió a los feligreses para dar gracias a todos y especialmente a Dios por su familia, amigos y todas esas personas que le han mostrado este largo y apasionante camino con humildad y sencillez.
También el nuevo presbítero anunció su destino recién anunciado ya que pasa a desempeñar su ministerio sacerdotal en la Parroquia de San Pablo para Trajano, Pinzón y El Trobal, por lo que dijo “los que han han rogado para que me quedara en Utrera el Señor ha atendido, en cierto modo, su ruego”.
La ceremonia finalizó con el besamanos al nuevo presbítero por parte de los feligreses.
