Parece que la polémica en torno al quiosco que, a finales de noviembre, se había instalado en el atrio del Santuario de Consolación ha llegado a su final pues desde este martes el espacio de entrada al templo ha recuperado su aspecto habitual.
Haciendo la cronología de esta instalación, que nada tenía que ver con la fisonomía del templo, cabe recordar que fue el historiador Julio Mayo, quien haciéndose eco del malestar y disconformidad de muchos utreranos y devotos de la Virgen de Consolación, denunció este caso ante el Ayuntamiento de Utrera, el Arzobispado y la delegación territorial de Cultura de la Junta de Andalucía, solicitando que se comprobara la existencia de un proyecto técnico y la inspección de la instalación por si contraviniera la Ley de Patrimonio. A esta voz comenzaron a unirse otras muchas, entre ellas la de la Junta de Gobierno de la Hermandad de Nuestra Señora de Consolación Coronada que en un comunicado se “desmarca por completo de la polémica actuación”.
Esta denuncia presentada por Julio Mayo sobre el “quiosco” instalado en el atrio de entrada al Santuario de Consolación obtuvo, la pasada semana, la primera respuesta en la que se daba la razón al historiador, pues la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía, tras analizar la documentación presentada por el Arzobispado y el Ayuntamiento, ordenó el desmontaje de dicho “quiosco” para que el espacio volviese a su configuración original.
Patrimonio entendía que el quiosco “no supone ninguna mejora en la percepción del gran atrio monumental del Santuario, sino más bien al contrario” y hacía hincapié en que “lo ilegalmente instalado es un elemento extraño que menoscaba la propia importancia y valoración del espacio original, al tiempo que puede alterar la función propia para la que fue establecido». Además, desde Patrimonio se incoará el correspondiente expediente sancionador como dicta la ley.
En vista de este dictamen se ha procedido ya al desmontaje del quiosco por lo que los peregrinos, desde este martes 2, volverán a contemplar el atrio de entrada al Santuario con su aspecto original.
