La Hermandad del Rocío de Utrera ya se echó a andar para llegar este viernes a la aldea de Almonte. Todo indica que el camino será caluroso y con pocas probabilidades de lluvia por lo que nada tendrá que ver con el atípico peregrinar del año pasado.
Para los rocieros utreranos el día comienza temprano pues antes de las ocho de la mañana los primeros cohetes comenzaban a sonar llamando a la celebración de la misa de romeros, que se celebraba en su sede canónica de la parroquia de San José y oficiada por el párroco de la misma y Director Espiritual de la Hermandad, D. Florencio Gullón, y los cantos a la virgen en las voces del coro Pastora y Reina.
Al finalizar la homilía han sido recibidos en la Hermandad del Rocío de Utrera el Excelentísimo señor General de Brigada D. Leopoldo Herrero, y el Suboficial Mayor D. Francisco R. Ortíz, a quienes la hermana mayor impuso sendas medallas.
La salve rociera despedía al Simpecado que con los sones del tamboril fue entronizado en la carreta. Ahí comenzaba ya el camino para los rocieros utreanos que, un año más, por la calle Sevilla se dirigían al Ayuntamiento donde eran recibidos por el alcalde de la ciudad, José Mª Villalobos, y algunos miembros de la Corporación Municipal. Villalobos volvió a entregar una bandera de Utrera para que los acompañe en este camino. En ese lugar, también, las típicas sevillanas y la primera petalada para el Simpecado.
La siguiente parada es tradición en la capilla de San Francisco, donde se unen miembros de la Hermandad de la Veracruz y del Rocío cantando la salve a la Virgen de los Dolores. Por la plaza sigue el discurrir despidiéndose de Utrera hasta el próximo 8 de junio. La última parada se hace en la capilla de Fátima donde de nuevo se vuelve a escuchar la salve.
Es en ese punto de la ciudad cuando ya los romeros empiezan a ir buscando los caminos que les llevarán ante la ermita del Rocío, el próximo viernes.
